



Foto: AFP
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Martes, 4 de Noviembre de 2025
* Tema central en presidenciales chilenas
* Flagelo que impacta a todo el continente
La recta final para los comicios presidenciales de Chile no solo está centrada en un duelo de tesis entre candidatos de izquierda y derecha con miras a corregir o confirmar el rumbo seguido por el saliente mandatario Gabriel Boric, sino que también se convirtió en un pulso alrededor de uno de los temas que más impacta y genera debates en el continente americano: la migración irregular de millones de venezolanos y los flancos de infiltración delincuencial que, lamentablemente, acompaña la diáspora poblacional más voluminosa de las últimas décadas en el hemisferio occidental.
No es un asunto menor o aislado. En casi todos los países de sur, centro y norte de nuestro continente esa oleada migratoria irregular genera múltiples problemáticas. Además, el accionar violento de las redes criminales de origen venezolano no solo disparó los índices de victimización de la población, sino que está obligando a las autoridades a plantear medidas cada vez más drásticas para neutralizar organizaciones como el ‘Tren de Aragua’ o ‘Los Gallegos’, que entraron a desplazar o asociarse con redes criminales locales, en especial para el dominio del narcotráfico, microtráfico, minería criminal, extorsión, secuestro, prostitución, transporte informal y ventas ambulantes, entre otras.
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De hecho, combatir la “invasión” de estas mafias de origen venezolano, algunas de las cuales actúan en connivencia de la dictadura de Nicolás Maduro, es parte central del endurecimiento de las políticas migratorias de la administración Trump. Incluso, el ‘Tren de Aragua’ fue elevado a la categoría de organización terrorista trasnacional y amenaza a la seguridad nacional de Estados Unidos. En Centroamérica, estas facciones delincuenciales se han enfrentado a algunos de los poderosos carteles mexicanos o las pandillas o ‘maras’ de otras naciones del área. Y en cuanto a Suramérica, una de las razones para la destitución semanas atrás de la presidenta peruana Dina Boluarte fue, precisamente, la incapacidad de su gobierno para repeler la ola de criminalidad en Lima y otras ciudades, producida, en gran parte, por redes delincuenciales venezolanas que dispararon homicidios, microtráfico, prestamos agiotistas, extorsión… En Ecuador, Bolivia, Argentina, Colombia, Chile y otros países la irrupción de este tipo de hampa ha generado graves problemas y debates cada vez más encendidos en torno a cómo enfrentarla.
Así las cosas, no resulta extraño ni sorpresivo que, en la recta final para la primera vuelta de las presidenciales chilenas, el próximo 16 de noviembre, los principales aspirantes hayan entablado una cerrada competencia sobre el plan de choque más funcional y efectivo contra la migración irregular y el combate a las bandas delincuenciales venezolanas.
Aunque los aspirantes reconocen que la gran mayoría de los migrantes venezolanos son personas honradas y trabajadoras, que solo buscan reiniciar sus vidas y allanar el futuro promisorio que les arrebató la satrapía chavista, la restante minoría delincuencial genera tal nivel de violencia y victimización que hay una exigencia generalizada a las autoridades para que actúen de forma más contundente en su contra. Si bien el izquierdista Boric al comienzo de su mandato tenía una óptica más flexible frente a la oleada de indocumentados, hoy, uno de los flancos más críticos de su gestión es la debilidad para contener la migración irregular.


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Por lo mismo, los aspirantes que encabezan las encuestas de cara a la primera vuelta dan prioridad al tema. La candidata de izquierda, Jeannette Jara -ficha de Boric- propone un control más directo sobre la población extranjera indocumentada, con registro biométrico y empadronamiento a bordo. También plantea deportaciones de quienes incumplan estas medidas o cometan delitos leves. Todo ello acompañado de reforzamiento de las fronteras, con mayor presencia policial y militar, incluyendo drones y sensores térmicos.
El aspirante de derecha, José Antonio Kast, tiene un plan más drástico, que pasa una especie de “muro” fronterizo a punta de presencia masiva de las autoridades, redes de cámaras terrestres y aéreas, así como herramientas de vigilancia tecnológica. Igualmente, haría deportaciones masivas de indocumentados, disminuiría el número de asilos y regularizaciones de extranjeros, al tiempo que fortalecería las instancias migratorias en todo el territorio, entre otras medidas.
Otros candidatos de centroderecha, como Evelyn Matthei y Franco Parisi, plantean también un incremento en el control de zonas fronterizas, rastreo de indocumentados y mano dura contra el crimen trasnacional…

