Columna del Escritor, Columnista y Periodista, Rubén Darío Franco Narváez

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AMÓ A PEREIRA COMO A UNA FLOR

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Leonardo Favio, “El Juglar de América”, amó a Pereira como un colibrí a una flor. Entregó su corazón a la querendona tierra del Padre Cañarte; tanto que aquí tejió  su nido de cariño, con su adorada esposa Zulema Carola Leyton “Carolita” y sus dos hijos: Nico Favio y María Salomé “Pupi”.

El pasado martes 5 de noviembre 2019, en Buenos Aires Argentina, murió hace 7 años FuadJury Olivera “Leonardo Favio”

Nos dejó grandes recuerdos, por su amabilidad y sencillez; así lo confirmanpereiranos de “pura cepa”: el Embajador de Colombia en el Vaticano Jorge Mario Eastman Robledo, quien expresó:

En alguna ocasión fui hasta su casa, toqué la puerta, me abrió el mito y me firmó un autógrafo. Para nosotros fue el más grande de la “plancha latinoamericana”.

Desde su Galería de Arte Fort Lauderdale, en el Condado de Browrd en Florida USA, Elsa Victorios, pereirana ganadora del Premio Mundial Excelencia 2019 en Museo Internacional de Corea, dijo:

“Fue un gran cantante. Yo estuve en una de sus presentaciones en Disco Express en Invico y lloré escuchando el Niño y el Canario”.

Durante 10 años (septiembre 1982 a 1992) vivió en Pereira (Calle 13, aledaña a Los Álamos), en casa de su gran amigo John Jairo Alzate “Choco”, quien le auxilió, desde que se accidentó en el baño de un Hotel en Villavicencio. Lo trajo a la Clínica Carvajal donde lo intervinieron quirúrgicamente por fractura de fémur.

En 1993 Leonardo Favio regresó a su tierra natal, después de la muerte de la mascota de su hijo: “Era el canario un primor/ Y era su dueño un pequeño/ Que velaba con empeño/ Los cuidados del cantor/ Era un hermoso ejemplar/ De color anaranjado/ Era un preso resignado/ A la misión de cantar…”.

Nico Favio, apegado a la querendona Pereira, permaneció por muchos años acá con su propia Banda de Rock, disfrutando del aprecio de los amantes de la música del Triángulo de Oro de Colombia. Siempre que salía al escenario la gente le solicitaba que cantará: “Hoy corté una flor (y llovía y llovía)/ esperando a mi amor (y llovía y llovía)/ presurosa la gente pasaba, corría/ y desierta quedó la ciudad, pues llovía…/ Ding, dong/ estas cosas del amor…”