Columna del Abogado, Columnista y Periodista, Luis Garcia Quiroga

      Comentarios desactivados en Columna del Abogado, Columnista y Periodista, Luis Garcia Quiroga

 

Resultado de imagen para Luis Garcia Quiroga

Si en uno de los trancones de todas las horas le preguntamos a un conductor para dónde va Pereira en movilidad, dirá que vamos rumbo al despelote de Bogotá. Tenemos más carros que vías y menos cultura vial que ganas de ir al infierno. No cambiamos.

Sobre el crecimiento de Cerritos –que no desarrollo- quienes saben de planeación, dicen que nadie sabe para dónde va. ¡Ay Cerritos¡ preciado tesoro pereirano donde el valle dice adiós y la montaña es bienvenida.
Esos expertos dicen que Pereira sí tiene normas urbanísticas y ambientales para garantizar un crecimiento ordenado y compacto, pero no son respetadas ni por los ocupantes del territorio ni por las autoridades. No hay integridad. No cambiamos.

 

 

Se reconoce que recién se toman acciones sancionatorias, algunas severas. Pero en general ¿Por qué no se respetan esas normas? Aunque pocos lo dicen, es claro que en el interés personal, son reales responsables quienes hacen lo que todos sabemos, cuando se trata de lograr el beneficio propio.

Ángel lo dijo en el foro: “Pareciera que la ilegalidad tuviera más garantías que la legalidad”.
Pero los hechos fácticos van más allá del simple parecer de Ángel. Y no solo en Cerritos. La violación de las normas van desde la ocupación de espacios públicos, desmedro de áreas de cesión, construcciones sin retiros, destrucción de flora y exterminación de fauna hasta el secado de humedales para hacer bodegas. Durante un largo letargo de años, las normas ambientales y urbanísticas han sido burladas incluso por algunos de quienes dicen defenderlas.
Es así como en el foro se repitió el diagnóstico de hace cuatro años, sin conclusiones, sin estrategia, sin un plan de acción, sin compromisos claros, sin norte sobre la vocación del suelo. Pura retórica mientras colapsan las vías, el agua escasea y los problemas crecen. No hay integralidad.

Un empresario me dijo que como va Cerritos, será tugurio estrato 8. Otro me aseguró que con escasos 8 mil habitantes, es improbable que el futuro alcalde le meta significativos recursos a las obras que Cerritos requiere, salvo que sean por valorización.
En un gesto de crítica constructiva, misma persona se duele de algo que es esencial: Se sigue ocupando el territorio, sin piedad, sin coherencia.

Cerritos es el retrato de lo que somos como sociedad escindida, excluyente y manejada por dirigentes que con algunas excepciones, solo ven en lo público lo mismo que ve un vendedor de aguacates que en contravía empuja una carretilla por el carril Megabús: lo público le importa la pepa del aguacate que ofrece con cierto ruido.
Una dirigencia que dejan la percepción de que lo más conveniente es lo que convenga a sus propios intereses. Duele decirlo y sufro al escribirlo.