En las últimas semanas Putin ha recibido golpes que lo tienen descolocado. Todo se le está juntando y el aura de invencibilidad que había creado a su alrededor, se desvanece.


El liderazgo de Vladimir Putin no pasa por su mejor momento. El manto de aparente inmunidad con el que había cubierto a Rusia ha desaparecido, su imagen de hombre fuerte se desdibuja adentro y afuera en el mundo y la guerra que se inventó y que a estas alturas ya debería haber ganado según sus propios cálculos, no hace más que acumular derrotas para su ejército y prolongarse en el tiempo.




