




El politógo David Runciman de la Universidad de Cambridge, afirma que, “Siempre existe la posibilidad de que los políticos metan la pata”.
Fue eso lo que sucedió en el Concejo de Pereira el pasado 3 de marzo cuando 13 de 19 concejales eligieron irregularmente como Contralora Municipal a la abogada manizaleña Jenny Constanza Osorio. Preferencia desbordada que despertó suspicacias de todo orden días previos a la elección. Esta actuación de nuestros concejales según un alto dirigente político, “Les salió mal, muy mal”.



Previamente se les observó que nunca en Manizales el nombramiento de un pereirano en un cargo público ha sido aceptado. Además que, a diferencia de miles de manizaleños que han sembrado gratamente sus raíces en Pereira, la abogada Osorio no tiene raigambre en la ciudad.
Habiendo en la lista candidatos pereiranos que cumplían requisitos, bien podían elegir previas condiciones de control político a la gestión encomendada.
Por allá en enero de 1990 un periodista pereirano ganó el trofeo al mejor cubrimiento de la Feria de Manizales y fue objeto de silbatina en plena plaza de Bolívar. Y eso que el jurado era manizaleño.
Desde lo jurídico, en el proceso de elección, fueron en vano las advertencias sobre la ilegalidad de la elección porque una cosa es una dupla y otra una terna de aspirantes. Cualquier observación fue tomada como pretexto para dilatar el proceso. El afán de elegir era evidente.
El propio asesor jurídico del Concejo contribuyó a la metida de patas con su concepto favorable a la elección de la dupla convertida en terna. Eventualmente los concejales se exponen a sanciones disciplinarias y según una de las demandas, podrían estar incursos en el delito penal de prevaricato.
El pasado viernes 4 de agosto se conoció que en decisión de la Sala Quinta del Consejo de Estado se resuelve el recurso de apelación de tres demandas acumuladas revocando el auto del 23 de mayo del Tribunal Contencioso Administrativo de Risaralda, decretando la suspensión provisional de los efectos del Acta No. 13 del 3 de marzo de 2022 del Concejo Municipal de Pereira en lo atinente a la designación de Jenny Constanza Osorio Vélez como Contralora de dicha municipalidad, el periodo 2022-2025”.
El hecho concreto consiste en que los demandantes señalan la vulneración de normas sustantivas de la Constitución Nacional, de la Ley 1904 de 2018; de resoluciones de la Contraloría General de la República y del propio Concejo Municipal de Pereira.
Lo que sigue inmediatamente es el reemplazo provisional de la abogada Osorio, lo que, en aras de la coyuntura de estar el Concejo Municipal con agenda de sesiones extras, el encargo de las funciones en la Contraloría depende de una decisión político- administrativa y no de una elección, lo cual tiene varias situaciones e interpretaciones.
Una de ellas es que según el artículo 161 sobre Régimen del Contralor Municipal, “…En los casos de falta absoluta o suspensión del contralor distrital o municipal que se produjeren durante el receso del Concejo, serán provistas por el alcalde respectivo, designando provisionalmente un funcionario de la Contraloría”.
La otra consiste en que el alcalde Carlos Maya amplíe la agenda del decreto de convocatoria a sesiones extras actuales, incluyendo la designación de un (a) contralor (a) encargado mientras se resuelve definitivamente la demanda de nulidad y deba recomponerse la terna para volver a elegir, solicitando al Concejo que reconforme la terna y haga la elección de Contralor.
Una tercera versión, según el concejal Esteban Gañán, corresponde a la mesa directiva del Concejo hacer la designación del encargo provisional.
Sea cual fuere la decisión que en adelante se tome, está muy mal que la mayoría de los concejales de la ciudad asuman actitudes que en nada contribuyen a elevar el nivel de confianza y credibilidad institucional tan deteriorado en las últimas décadas.
Ya es hora de corregir el rumbo de la máxima junta directiva de la ciudad. Ya es hora de que en esa corporación se haga menos politiquería y más política para la gente y para honrar el prestigio histórico de nuestro ayuntamiento municipal.
Porque la verdad es que, una vez más, como bien lo escribe Runciman, en nuestro caso, un vasto sector de la clase política, a la hora de meter la pata, no piensa en Pereira
Por:Luis García Quiroga2022-08-084061



El politógo David Runciman de la Universidad de Cambridge, afirma que, “Siempre existe la posibilidad de que los políticos metan la pata”.
Fue eso lo que sucedió en el Concejo de Pereira el pasado 3 de marzo cuando 13 de 19 concejales eligieron irregularmente como Contralora Municipal a la abogada manizaleña Jenny Constanza Osorio. Preferencia desbordada que despertó suspicacias de todo orden días previos a la elección. Esta actuación de nuestros concejales según un alto dirigente político, “Les salió mal, muy mal”.



Previamente se les observó que nunca en Manizales el nombramiento de un pereirano en un cargo público ha sido aceptado. Además que, a diferencia de miles de manizaleños que han sembrado gratamente sus raíces en Pereira, la abogada Osorio no tiene raigambre en la ciudad.
Habiendo en la lista candidatos pereiranos que cumplían requisitos, bien podían elegir previas condiciones de control político a la gestión encomendada.
Por allá en enero de 1990 un periodista pereirano ganó el trofeo al mejor cubrimiento de la Feria de Manizales y fue objeto de silbatina en plena plaza de Bolívar. Y eso que el jurado era manizaleño.
Desde lo jurídico, en el proceso de elección, fueron en vano las advertencias sobre la ilegalidad de la elección porque una cosa es una dupla y otra una terna de aspirantes. Cualquier observación fue tomada como pretexto para dilatar el proceso. El afán de elegir era evidente.
El propio asesor jurídico del Concejo contribuyó a la metida de patas con su concepto favorable a la elección de la dupla convertida en terna. Eventualmente los concejales se exponen a sanciones disciplinarias y según una de las demandas, podrían estar incursos en el delito penal de prevaricato.
El pasado viernes 4 de agosto se conoció que en decisión de la Sala Quinta del Consejo de Estado se resuelve el recurso de apelación de tres demandas acumuladas revocando el auto del 23 de mayo del Tribunal Contencioso Administrativo de Risaralda, decretando la suspensión provisional de los efectos del Acta No. 13 del 3 de marzo de 2022 del Concejo Municipal de Pereira en lo atinente a la designación de Jenny Constanza Osorio Vélez como Contralora de dicha municipalidad, el periodo 2022-2025”.
El hecho concreto consiste en que los demandantes señalan la vulneración de normas sustantivas de la Constitución Nacional, de la Ley 1904 de 2018; de resoluciones de la Contraloría General de la República y del propio Concejo Municipal de Pereira.
Lo que sigue inmediatamente es el reemplazo provisional de la abogada Osorio, lo que, en aras de la coyuntura de estar el Concejo Municipal con agenda de sesiones extras, el encargo de las funciones en la Contraloría depende de una decisión político- administrativa y no de una elección, lo cual tiene varias situaciones e interpretaciones.
Una de ellas es que según el artículo 161 sobre Régimen del Contralor Municipal, “…En los casos de falta absoluta o suspensión del contralor distrital o municipal que se produjeren durante el receso del Concejo, serán provistas por el alcalde respectivo, designando provisionalmente un funcionario de la Contraloría”.
La otra consiste en que el alcalde Carlos Maya amplíe la agenda del decreto de convocatoria a sesiones extras actuales, incluyendo la designación de un (a) contralor (a) encargado mientras se resuelve definitivamente la demanda de nulidad y deba recomponerse la terna para volver a elegir, solicitando al Concejo que reconforme la terna y haga la elección de Contralor.
Una tercera versión, según el concejal Esteban Gañán, corresponde a la mesa directiva del Concejo hacer la designación del encargo provisional.
Sea cual fuere la decisión que en adelante se tome, está muy mal que la mayoría de los concejales de la ciudad asuman actitudes que en nada contribuyen a elevar el nivel de confianza y credibilidad institucional tan deteriorado en las últimas décadas.
Ya es hora de corregir el rumbo de la máxima junta directiva de la ciudad. Ya es hora de que en esa corporación se haga menos politiquería y más política para la gente y para honrar el prestigio histórico de nuestro ayuntamiento municipal.
Porque la verdad es que, una vez más, como bien lo escribe Runciman, en nuestro caso, un vasto sector de la clase política, a la hora de meter la pata, no piensa en Pereira



