



Por: Luis Alberto Figueroa, Comunicador Social Periodista. Tarjeta Profesional 0222 expedida por el Ministerio de Educación Nacional
El domingo 22 de febrero de 2026, Nemesio Oseguera Cervantes, conocido como “El Mencho”, líder máximo del Cartel de Jalisco Nueva Generación (CJNG), fue abatido en un ataque armado en plena vía pública. La operación, que dejó tres muertos y 19 heridos —entre ellos al funcionario Jesús Orta García Harfuch—, marca un punto de inflexión en la guerra contra el narcotráfico en México. Su muerte, hasta entonces el hombre más buscado por México y Estados Unidos, desató una oleada de violencia entre sus antiguos subordinados, quienes ahora luchan por el control del poderoso cártel.
El CJNG, considerado una de las organizaciones criminales más peligrosas del continente, ha mantenido alianzas estratégicas con grupos narcoterroristas colombianos, lo que amplía su influencia y capacidad de respuesta violenta. La caída de “El Mencho” no solo representa un golpe simbólico, sino operativo: su liderazgo había logrado consolidar una estructura casi militarizada, con ramificaciones en múltiples estados mexicanos y una red logística internacional. Ahora, sin su figura central, el vacío de poder amenaza con desestabilizar aún más una nación ya sumida en el caos.
García Harfuch, expolicía y abogado, ha sido una pieza clave en la estrategia gubernamental contra el CJNG. Sus acciones en años anteriores lograron debilitar varias células del cartel, pero también lo convirtieron en blanco prioritario. El ataque que lo dejó herido no fue un acto aislado, sino parte de una escalada planificada por facciones internas del CJNG que buscan redefinir el poder tras la muerte de su líder. La violencia, lejos de disminuir, se ha intensificado en las últimas 48 horas, con enfrentamientos en al menos cinco estados.
La caída de “El Mencho” plantea preguntas sobre el futuro de la estrategia de seguridad nacional. ¿Podrá el gobierno contener la fragmentación del CJNG antes de que se convierta en una amenaza aún más descentralizada y letal? ¿Será esta la oportunidad para desmantelar las alianzas internacionales del cartel, o simplemente abrirá la puerta a nuevas facciones más radicales? La respuesta dependerá de la coordinación entre fuerzas federales, estatales y la capacidad de inteligencia para anticipar los movimientos de los nuevos líderes emergentes.
English versión
The End of a Narcotic Empire: The Fall of “El Mencho” Sparks Chaos in Mexico
By: Luis Alberto Figueroa, Social Communicator and Journalist. Professional License 0222 issued by the Ministry of National Education
On Sunday, February 22, 2026, Nemesio Oseguera Cervantes, known as “El Mencho,” the top leader of the Jalisco New Generation Cartel (CJNG), was killed in a brazen armed attack on a public road. The operation left three dead and 19 injured —including official Jesús Orta García Harfuch— marking a turning point in Mexico’s war on drugs. His death, as the most wanted man by both Mexico and the United States, triggered a wave of violence among his former lieutenants now vying for control of the powerful cartel.
The CJNG, considered one of the continent’s most dangerous criminal organizations, has maintained strategic alliances with Colombian narco-terrorist groups, expanding its influence and violent capabilities. “El Mencho’s” fall is not just symbolic but operational: his leadership had built a near-militarized structure with branches across multiple Mexican states and an international logistics network. Now, without its central figure, the power vacuum threatens to further destabilize a nation already engulfed in chaos.
García Harfuch, a former police officer and lawyer, has been a key figure in the government’s strategy against the CJNG. His past actions weakened several cartel cells but also made him a top target. The attack that left him injured was not isolated but part of a planned escalation by internal CJNG factions seeking to redefine power after their leader’s death. Violence has intensified in the last 48 hours, with clashes reported in at least five states.
The fall of “El Mencho” raises questions about the future of national security strategy. Can the government contain the CJNG’s fragmentation before it becomes a more decentralized and lethal threat? Will this be an opportunity to dismantle the cartel’s international alliances, or will it simply open the door to even more radical factions? The answer depends on coordination between federal and state forces and the intelligence community’s ability to anticipate the moves of emerging leaders.

