

POR : EL PADRE ®
ALBERTO LINERO
Señor mío y Dios mío, inicio este día con la felicidad intacta, porque no es una felicidad que me dé el mundo, sino un felicidad que viene de ti y todo lo que haces en mi y por mi.
Me siento feliz de tener un corazón sano, que a pesar de las heridas, se mantiene fuerte y sigue gozando cada segundo de la existencia.
Gracias por estar conmigo, gracias por bendecirme y ayudarme, por acompañarme a hacer feliz, por querer siempre verme bien.
Gracias por estar para mi en todo momento, por escuchar mis oraciones , por hacerme feliz, por hacerme pleno y hacerme sentir tu fuerza en todo momento, en cualquier circunstancia, en todo lugar.
Gracias por la bendición de tu amor, por la fuerza inigualable que me infundes para para que sea cada vez más libre y feliz.
Mi corazón está en tus manos.
Mi vida te pertenece.
Amen.

