

POR: LUIS ALBERTO FIUEROA
T.P. 0222 DEL MEN COLOMBIA
Con la llegada del general William Salamanca a la dirección General de la Policía Nacional es de esperar que comience la transformación de una Institución que, además de vigilar y proteger a los colombianos en todo el territorio nacional, debe ser más cercana a los ciudadanos,
Hay cambios que son necesarios y algunos que deben ser analizados con seriedad, anteponiendo los intereses de Colombia a cualquier intención diferente.
El nuevo comandante de la Policía, de quien se conoce su cercanía con el presidente Gustavo Francisco Petro Urrego, a quien acompaño en el empalme de gobierno y luego como cónsul en Miami, viste de nuevo el uniforme después de dos años de retiro.
En su posesión ,línea de acción embozó cuál será su línea de acción así como los primeros pasos que dará para la que se espera sea la modernización de la a Pública.
En ese sentido se reciben bien las intenciones de reentrenar a los integrantes de la Policía, en particular a los asignados a la seguridad ciudadana, reforzar su formación en derechos humanos y reestructurar los CAI paa que se conviertan en epicentros de encuentro con las comunidades.
Ese acercamiento es necesario para consolidar la relación entre la Policía y los colombianos. Quedan pendientes decisiones como la de determinar si se mantiene a la Policía como parte del Ministerio de Defensa o si, como lo han pedido algunos sectores, se transado al Ministerio del Interior.
No e puede olvidar que en Colombia la labor de la Fuerza Pública no solo se centra exclusivamente en garantizar la convivencia ciudadana y luchar contra la delincuencia.
Su presencia ha sido fundamental para la persecución del crimen organizado y de las diferentes formas de violencia que afectan desde hace décadas al país.
En esas funciones y en lo que más le conviene a la Nación, no en los intereses políticos de unos cuantos, en lo que se debe basar cualquier cambio que se haga en la Policía Nacional de Colombia.



