Traslado de Prados de Paz: el gran obstáculo que frena la expansión del Aeropuerto Matecaña.

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El Aeropuerto Matecaña solo puede crecer por el costado occidental, donde está el cementerio Prados de Paz, propiedad de la Curia. Desde 2018, expertos advierten que su traslado es la única alternativa física viable para el desarrollo del aeródromo, contemplado en el Plan Maestro 2025. Las negócianosles con la Iglesia avanzan.

Por: Luis Alberto Figueroa, Comunicador Social Periodista. Tarjeta Profesional 0222 expedida por el Ministerio de Educación Nacional


El Aeropuerto Internacional Matecaña, ubicado en la ciudad de Pereira, enfrenta uno de los mayores desafíos de su historia reciente: su expansión física está condicionada al traslado del cementerio Prados de Paz, un camposanto de propiedad de la Curia Diocesana que ocupa el único costado disponible para el crecimiento del terminal aéreo. Esta situación, que lleva años en el centro del debate urbanístico y aeronáutico regional, ha vuelto a tomar fuerza en el marco del Plan Maestro 2025, que contempla el desarrollo y modernización del aeródromo como una necesidad estratégica para la región.

Desde 2018, especialistas en infraestructura aeroportuaria y planificación urbana han señalado de manera reiterada que el traslado del cementerio es la única alternativa técnicamente viable para permitir el crecimiento del aeropuerto hacia el costado occidental, la única dirección geográfica en la que el terminal puede expandirse sin afectar otras estructuras urbanas o zonas de alto impacto. Las demás opciones han sido descartadas por razones topográficas, ambientales o de seguridad aérea.

El proceso no es sencillo. Reubicar un cementerio implica no solo una negociación patrimonial y económica con la Iglesia Católica, propietaria del predio, sino también un proceso legal, logístico y social de alta complejidad, que involucra a las familias de los fallecidos inhumados en ese lugar. La sensibilidad cultural y religiosa que rodea a los cementerios convierte este tipo de traslados en decisiones que trascienden lo técnico y lo administrativo, exigiendo consensos amplios y tiempos prolongados.

No obstante, las autoridades locales y los responsables del desarrollo aeroportuario reportan que las negociaciones con la Curia avanzan. Aunque sin fechas definitivas ni acuerdos públicos formalizados, el diálogo institucional entre las partes se mantiene activo, lo que genera expectativa sobre la posibilidad de destrabar un proceso que lleva más de siete años en discusión. La voluntad política y eclesiástica parece estar presente, pero los tiempos de la Iglesia y los tiempos de la infraestructura no siempre coinciden.

El futuro del Aeropuerto Matecaña como motor de desarrollo económico del Eje Cafetero depende, en buena medida, de la resolución de este nudo. Una región con creciente demanda turística, proyección internacional y necesidades logísticas en expansión no puede permitirse que su principal terminal aéreo permanezca estancado por falta de espacio físico. El traslado de Prados de Paz es, en palabras de los expertos, fácil de nombrar, pero enormemente complejo de ejecutar.


English version


Relocation of Prados de Paz Cemetery: The Major Obstacle Blocking Matecaña Airport’s Expansion.

By: Luis Alberto Figueroa, Social Communicator and Journalist. Professional License 0222 issued by the Colombian Ministry of National Education

Matecaña International Airport, located in the city of Pereira, faces one of the most significant challenges in its recent history: its physical expansion depends on the relocation of Prados de Paz cemetery, a burial ground owned by the Diocesan Curia that occupies the only available land for the airport’s growth. This situation, which has been at the center of regional urban and aviation debates for years, has regained momentum within the framework of the 2025 Master Plan, which identifies the airport’s development and modernization as a strategic priority for the region.

Since 2018, infrastructure and urban planning experts have repeatedly stated that relocating the cemetery is the only technically viable option to allow the airport to expand toward its western side — the only geographic direction in which the terminal can grow without affecting other urban structures or high-impact areas. All other alternatives have been ruled out due to topographic, environmental, or aviation safety concerns.

The process is far from simple. Relocating a cemetery involves not only a financial and property negotiation with the Catholic Church, which owns the land, but also a complex legal, logistical, and social undertaking that directly affects the families of those buried there. The cultural and religious sensitivity surrounding cemeteries makes such relocations far more than a technical or administrative matter, requiring broad consensus and extended timelines.

Nevertheless, local authorities and airport development officials report that negotiations with the Curia are progressing. Although no definitive dates or formal public agreements have been announced, institutional dialogue between the parties remains active, generating cautious optimism about the possibility of unlocking a process that has been stalled for over seven years. Both political and ecclesiastical willingness appears to exist, though the Church’s timeline and infrastructure deadlines do not always align.

The future of Matecaña Airport as an engine of economic development for the Coffee Region depends largely on resolving this impasse. A region with growing tourism demand, international projection, and expanding logistics needs cannot afford to have its main air terminal stagnate due to a lack of physical space. The relocation of Prados de Paz is, in the words of experts, easy to say — but enormously difficult to accomplish.