POR FRANCISCO GILBERTO ARÍAS ESCUDERO (PADRE PACHO). EL ENIGMA DE LA FELICIDAD. COLUMNISTA INTERNACIONAL DEL PERIÓDICO CIBERESPACIAL WWW.NOTIEJE.COM CUBRIENDO LOS CINCO CONTINENTES DEL TERCER PLANETA DEL SISTEMA SOLAR: EUROPA AMÉRICA, ASIA, OCEANÍA Y ÁFRICA.

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Misa por Telecafé, domingo 19 de septiembre, de 2021, 7.a.m

l Enigma de la Felicidad

La felicidad ha sido una de las búsquedas más persistentes en la historia del pensamiento humano, un ideal que parece escaparse de quienes lo persiguen con mayor fervor. Epicuro, en su filosofía serena y profunda, nos ofrece una perspectiva radicalmente diferente sobre este enigma: la felicidad no se encuentra en la acumulación de placeres efímeros, sino en la ausencia de sufrimiento, en un estado de calma y satisfacción que él llama “ataraxia”.

La palabra griega “ataraxia” significa «imperturbabilidad», y para Epicuro, representa el estado más alto de felicidad. No se trata de una felicidad eufórica, sino de un equilibrio emocional en el que la mente está libre de miedos y ansiedades.

Para Epicuro, el placer no es el hedonismo desenfrenado ni el exceso de los sentidos, sino la simpleza de vivir sin miedo ni angustia. Nos recuerda que gran parte del dolor humano surge de los deseos innecesarios, de esa tendencia compulsiva a buscar el reconocimiento, la riqueza o el poder como si fueran la clave para alcanzar la plenitud.

¿Por qué sufrimos? Epicuro nos diría que sufrimos porque hemos sido educados para valorar lo superfluo, para creer que la felicidad está fuera de nosotros, en cosas que debemos alcanzar. Nos atormenta el futuro incierto, el miedo a la muerte, el deseo de ser admirados, la competencia por el éxito: lo que hoy nos enorgullece, mañana puede ser fuente de ansiedad. Mientras más dependemos de estos bienes externos para nuestra felicidad, más nos exponemos a la frustración.

El ideal epicúreo nos invita a repensar nuestra forma de vivir. A cuestionarnos si realmente necesitamos lo que ansiamos. A encontrar gozo en lo pequeño, en un momento de quietud, en una conversación sincera, en el simple hecho de estar vivos. Porque, como él mismo enseñaba, «quien no se contenta con poco, nunca se saciará con mucho».

El pensamiento epicúreo cobra especial relevancia en nuestra era, donde el consumismo y la sobreexposición en redes sociales han creado una cultura de insatisfacción constante. Nos han convencido de que la felicidad está en lo que todavía no tenemos, en la validación externa, en la acumulación de experiencias exóticas o en la perfección inalcanzable.

Epicuro nos deja una lección clara: ser feliz no es tenerlo todo, sino necesitar poco. Y en esa sencillez radica el mayor de los placeres: el de una vida en calma, en equilibrio y en paz.

Padre Pacho