

Venezuela sin Maduro!


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Domingo, 4 de Enero de 2026.-
La “Operación Maduro”, llevada a cabo con la captura del dictador del mismo nombre y de su esposa, Cilio Flórez, en la casa de gobierno, en Caracas, en una quirúrgica maniobra militar en la madrugada, realizada por las fuerzas combinadas de Estados Unidos, pone de presente que el presidente Donald Trump no estaba tomando del pelo, ni simplemente haciendo alarde de las facultades extraordinarias otorgadas en su país.
Después de varios meses de grandes movilizaciones de la flota estadounidense sobre el Caribe y de múltiples anuncios, como también de negociaciones a las cuales el tirano venezolano se pudo acoger, pero se resistió a hacerlo, finalmente Nicolás Maduro está en Nueva York, a buen recaudo de la justicia ordinaria y a órdenes de un despacho que había pedido su extradición por ser el jefe del ‘Cartel de los Soles’ y por diferentes cargos de conspiración contra la ley y la seguridad norteamericanas.
Hasta el momento, pues, ha sido una operación similar a la de Panamá, en la década de los noventa del siglo pasado, que liberó a esa pequeña nación centroamericana del general Manuel Antonio Noriega y sus combinaciones narcoterroristas. Se dijo en su momento que, debido a su tamaño, Venezuela no era comparable, pero a la larga todo terminó en lo mismo. Efectivamente, para Estados Unidos no pareció haber mucha discrepancia entre Maduro y Noriega: harina del mismo costal.
Caso diferente, por ejemplo, el de Fidel Castro, en Cuba, quien, tras denuncias de Estados Unidos, abrió juicio y muy a su estilo fusiló a varios de sus alfiles más cercanos (el comandante Arnaldo Ochoa y los hermanos La Guardia) cuando se les comprobó estar involucrados en actividades similares a las de Noriega y Maduro. Para nadie es secreto, en todo caso, que de nuevo la isla está en la mira.
De hecho, ayer, tanto el primer mandatario estadounidense como el comandante militar de la misión exaltaron la nitidez operativa en Venezuela y el deber cumplido en cuanto a las órdenes emitidas, que solo demoraron unos días en espera de mejores condiciones climáticas. Aunque en principio el mundo se sorprendió con la acción en territorio venezolano, la verdad es que pocas maniobras militares han sido tan publicitadas. En efecto, la única duda era la de si sería llevada hasta sus últimas consecuencias o solo era un poderoso mecanismo de presión para que Maduro se retirara por sus propios medios. La realidad demostró que, después de varias conversaciones, el ultimátum fue dado y la operación adelantada con éxito y con la menor cantidad de bajas posible.
Pero, aparte de las características judiciales y militares ya registradas, es evidente que al mismo tiempo palpitan sus alcances políticos. Sin duda, era una verdadera afrenta mundial la burla del régimen madurista a la democracia que tanto cacareaban y que birlaron al pueblo venezolano después del más estrambótico fraude de que se tenga noticia, en 2024. Ya de antemano, en su fraudulenta eternización inconcebible, este régimen chavista había demostrado ser una inverecunda satrapía, sometiendo a los venezolanos a la quiebra, la hambruna y el éxodo mientras prosperaba la más desembozada cleptocracia en las más altas esferas del Estado.
Precisamente, la conducta atrabiliaria contra la libre autodeterminación de los pueblos, consignada en el derecho internacional, se hizo palmaria en los últimos dictámenes del régimen, al desconocer flagrantemente el resultado de las urnas. La supuesta autodeterminación aducida por quienes hoy sacan a relucir estos principios internacionales riñe contra la voluntad popular tan de bulto esquilmada. Se trata, pues, de una truculenta “autodeterminación” solamente en manos de tiranos y sátrapas y sus áulicos. Lo cual por supuesto desdice de los ingredientes más elementales de esta noción.
Luego, de una operación de semejantes características, con todas las implicaciones que tiene la restauración de la democracia después de un deterioro de más de 25 años, no se producirá con la sola captura de Maduro. Vendrá, por descontado, un período de ajuste que permita consolidar la transición y luego llamar a elecciones o hacer respetar el resultado previo de las urnas. Posiblemente este sea el momento de seguir preservando la integridad de personas como la emblemática María Corina Machado, que por lo pronto bien ha llamado a la liberación de todos los presos políticos.
En tanto, sin Maduro en el poder, Venezuela debe comenzar a respirar el sistema democrático de orden y libertades que raptó la dictadura chavista y el llamado ‘Socialismo del siglo XXI’. Todo eso debe quedar en el pasado como la peor pesadilla que haya vivido ese país en toda su historia.



