

LA CRISIS INSTITUCIONAL EN DUITAMA Y EL FUTURO ELECTORAL. POR PACO SÁNCHEZ.
La reciente situación política en Duitama ha generado un profundo debate sobre la legalidad, la ética y el respeto a la democracia. La destitución del alcalde José Luis Bohórquez por doble militancia, tras un largo proceso en el Consejo de Estado, no solo evidenció las estrategias de dilación utilizadas por su equipo legal, sino que también dejó en evidencia las fallas en la administración de justicia electoral en Colombia.
La convocatoria a elecciones atípicas ha abierto un nuevo capítulo en la disputa por el poder local, con siete candidatos de diversos sectores políticos. Sin embargo, la candidatura de Rocío Bernal Mejía, esposa o compañera del exalcalde Bohórquez y quien fungía como gestora social del municipio, ha desatado una controversia aún mayor. A pesar de que la ley establece la inhabilidad por afinidad, la pareja recurrió a una maniobra cuestionable al formalizar ante notaría en marzo un documento que indica que ya no son pareja marital sino «novios», buscando así evadir las restricciones legales y continuar en la contienda electoral.
Esta estrategia ha sido denunciada por ciudadanos y otros sectores políticos, que consideran que se está burlando la legislación electoral con el fin de perpetuar el control del poder municipal. A esto se suma la sospecha sobre el uso de los recursos públicos para favorecer intereses electorales, como la posible contratación masiva de 1.500 órdenes de prestación de servicios (OPS) con un presupuesto de 42 mil millones de pesos, lo que podría significar una grave desviación de los recursos destinados al bienestar de los ciudadanos.
Por otro lado, el proceso electoral también ha estado marcado por ataques y propaganda negra. El candidato Alexander Serrato Fonseca, ingeniero y empresario, ha sido blanco de una campaña de desprestigio a través de redes sociales, videos y otros medios, donde se le cuestiona por haber manejado el PAE, del cual consta en documentos salió bien calificado, sino que por intereses políticos desistieron del servicio de esa empresa, en la Asamblea Departamental demostró el manejo transparente en la parte legislativa, ya en el Concejo Municipal, como opositor fue contundente frente a la ineptitud del ejecutivo y el equipo de gobierno del alcalde Bohórquez. Por esta razón están intentando deslegitimar su candidatura ante la ciudadanía.
La disputa política en Duitama no solo pone en juego el futuro de la administración municipal, sino que también expone las profundas divisiones entre sectores políticos y la manera en que se intenta manipular el sistema electoral. Las entidades de control deben actuar con celeridad y transparencia para garantizar que el proceso electoral del próximo 4 de mayo se lleve a cabo con total legalidad y sin ventajas indebidas para ningún candidato.
La ciudadanía tiene la responsabilidad de informarse, evaluar las propuestas de los aspirantes y ejercer su derecho al voto de manera consciente, rechazando prácticas que atenten contra la democracia y el respeto a la ley.
Duitama merece un liderazgo basado en principios éticos y en el compromiso real con el desarrollo del municipio, no en estrategias que buscan perpetuar el poder a costa de la legalidad y la confianza de la ciudadanía.


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