la candidata presidencial Conservadora Paloma Susana valencia Lasarde, recibe respaldo de varios Alcades de Colombia.

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Cuando el Odio Reemplaza a la Razón: El Resentimiento Social y la Crisis  del Debate Público – Notieje.com
Paloma Susana Valencia es la ganadora de la "Gran Consulta Por Colombia",  la candidata del Centro Democrático y pupila del expresidente Álvaro Uribe  Vélez se queda con el cupo para aspirar a

Miércoles, 18 de Abril de 2026.-

* Una decisión a tono con el Decálogo

* Paloma y la coalición de los demócratas

La decisión del Partido Conservador Colombiano de ingresar por unanimidad a la coalición denominada por una “Colombia Grande”, que lidera la candidata presidencial Paloma Valencia, es de suyo un acto consecuente con los principios inalterables de su Decálogo. Así mismo, encarna una conducta en línea con sus raíces históricas y la vocación de futuro que el país merece y anhela.

Todavía más si se entiende que en esta campaña se trata, prioritariamente, de convocar a todos los demócratas de la Nación. En efecto, de la derecha al centro e inclusive más allá dentro del espectro político, sumados indecisos y abstencionistas. Siempre en el objetivo de preservar el sistema de orden y libertades que nos rige, hoy en palpable riesgo de sucumbir ante la embestida autoritaria de los últimos tiempos. Como en el propósito de darle verdadero alcance y eficacia al Estado social y democrático de derecho establecido en la Constitución.

En vez, claro está, del desprecio por las instituciones y la demagogia rampante que, al unísono, se pretenden eternizar en la tenaza entre la Casa de Nariño y la candidatura del izquierdismo radical, con sus desembozadas facetas espesas, la entrada a saco en el presupuesto nacional y la pantagruélica corrupción imperante.

No es de sorprender que esa campaña de “Colombia Grande” sea un faro de esperanza ante tan perniciosas circunstancias. De hecho, lo que comenzó con una muy pequeña luz, hace poco tiempo, en la actualidad progresa con fuerza, lumbre y optimismo en el horizonte del país. No solo lo dicen las encuestas. Es fácil palparlo en el ámbito político a lo largo y ancho del territorio nacional.

En esas condiciones, no podía el Partido Conservador hacer caso omiso a todo lo que es determinante y explícito en su ideología. No en vano su ideario arranca con señalar, taxativamente, el orden constitucional contra la dictadura. Por lo cual de inmediato se propone la legalidad contra las vías de hecho. De allí que se proclame la igualdad legal y se condene cualquier privilegio al respecto. Defiende, pues, lo que llama la libertad racional en todas sus formas. Es decir, contra cualquier tipo de opresión, incluido el “despotismo demagógico”.

Definitivo en el conservatismo es también la “tolerancia real y efectiva”, o sea, eso que en Colombia comporta el ejercicio de los derechos fundamentales dentro de las cláusulas constitucionales previstas. Como tal aboga, entre otras, por la propiedad privada contra el robo y la usurpación, sea esta ejercida por “los comunistas, los socialistas o cualesquiera otros”. Y como cláusula central promueve la seguridad contra la arbitrariedad de cualquier género. En suma, sostiene, “la civilización contra la barbarie”.         

En esa medida acoge el carácter civilizador del dogma cristiano, a tono, por ejemplo, con la doctrina social de la Iglesia católica, actualmente tan en boga en las prédicas del papa León XIV, heredero de las encíclicas de León XIII. Que, por lo demás, han sido práctica constante del Partido Conservador dentro de sus postulados del bien común y de una economía sana dirigida al pleno empleo. Y que, a su vez, implica un Estado austero, efectivo, cumplidor de sus deberes, con cargas fiscales razonables y a distancias kilométricas del derroche actual.

Puede decirse, sin temor a equívocos, que Paloma Valencia ha sido, en su desempeño político, una representante en toda la línea de los principios conservadores, aunque hubiera tenido la oportunidad de adelantar su brillante carrera en el Centro Democrático y las toldas uribistas, de las que hace gala, pero así mismo con vuelo propio demostrado. No solo por su origen de todos conocido, tan relacionado con el conservatismo histórico y la justicia social antes descrita; por los criterios de orden, autoridad, libertad y concertación de los que genuinamente está imbuida; sino también por sus condiciones personales, su valentía, su ética a toda prueba en el servicio público, como por sus francas intenciones de progreso, civilización y mejora del pueblo colombiano en su conjunto.

En ese sentido, el Partido Conservador se abstuvo de presentar candidato presidencial propio, pero a ningún militante escapa que esta mujer valerosa y de convicciones firmes es parte natural de la cauda azul. La cuidadosa y completa plataforma programática presentada por parte del tiquete Paloma Valencia-Juan Daniel Oviedo implica, de una parte, responder a los grandes desafíos del mundo contemporáneo, al mismo tiempo que se derrota a la violencia y la anarquía que se buscan perpetuar ante los ojos atónitos del país.

Por eso, con toda lealtad a los principios señalados, la decisión tomada es apenas un resultado sensato y lógico: “Paloma, candidata oficial conservadora”. De ahí para adelante, en todas sus bases, hasta el último militante azul, a luchar sin descanso por la “Colombia Grande” que, con ella y la cada vez más nutrida coalición de los demócratas, será victoria y garantía para todos y cada uno de los colombianos.