ESTADOS UNIDOS ANUNCIA SU RETIRADA DE LA UNESCO A FINAL DE 2026 POR NO CONTRIBUIR CON SU “INTERÉS NACIONAL”

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N Digital | Estados Unidos anunció este martes su decisión de abandonar una  vez más la UNESCO, la agencia educativa, científica y cultural de las... |  Instagram
Donald Trump, presidente Estados Unidos. AFP

El Gobierno del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció este martes la retirada del país de la Unesco, la agencia de la ONU encargada de fomentar la paz y la seguridad a nivel mundial a través de la educación, la ciencia, la cultura y la comunicación.

La salida se hará efectiva el 31 de diciembre de 2026. Según indicó la protavoz del Departamento de Estado, Tammy Bruce, en un comunicado la decisión corresponde a una cuestión de «interés nacional».

«Hoy, Estados Unidos informó a la directora general, Audrey Azoulay, sobre su decisión de retirarse de la Unesco. Continuar participando en la Unesco no redunda en el interés nacional de EE. UU.», dijo la portavoz.

Al respecto, la directora general de la Unesco, la francesa Audrey Azoulay, lamentó profundamente la decisión, pero aseguró que estaban preparados para ello, incluido a nivel presupuestario.

«Aunque lamentable, este anuncio era previsible y la Unesco se ha preparado para ello», señaló Azoulay en un comunicado tras la decisión estadounidense.

La retirada de la Unesco, un paso más en el repliegue internacional de Trump ​

Bajo el lema “América primero” con el que Donald Trump llegó a la Casa Blanca, Estados Unidos se ha retirado de varios organismos internacionales y replanteado sobre su papel en otros, con la retirada de la Unesco como último episodio, por ahora.

El 20 enero 2025, horas después de ser investido presidente de los Estados Unidos, Trump firmó entre otras órdenes la retirada de Estados Unidos del Acuerdo climático de París y la salida de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Eso mismo día, EE. UU. se desvinculó de los compromisos asumidos por Joe Biden con la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) para aplicar un impuesto mínimo global a las grandes empresas.

Mas tarde, el 4 de febrero, Trump firmó una orden ejecutiva por la que su país se retiraba del Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas, acusándolo de adoptar sistemáticamente decisiones contra Israel.

Ese mismo día la Casa Blanca ordenó detener toda la financiación estadounidense para la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina (UNRWA, en inglés) por considerarla “antisemita y antiisraelí”. La agencia rechazó firmemente estas acusaciones, insistiendo en que sus programas se centraban en apoyar a los refugiados en las regiones más necesitadas.

Las nuevas prioridades de la administración Trump también se reflejaron en el duro golpe asestado a la cooperación con los importantes recortes financieros y de personal a la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (Usaid), lo que supuso la suspensión de numerosos programas de salud, educación o control de epidemias en más de 120 países.

El 2 de julio, se anunció el fin de las operaciones de Usaid, creada en 1961 y considerada durante décadas como el mayor distribuidor de ayuda humanitaria en el mundo. Ese día, el secretario de Estado, Marco Rubio, declaró que la Usaid no había logrado cumplir sus objetivos desde el fin de la Guerra Fría, más allá de haber creado una red de ONG que, según él, han vivido “a expensas de los contribuyentes estadounidenses”.

El recorte o suspensión de la contribución de Estados Unidos a varios organismos internacionales se estableció en el presupuesto federal para el año fiscal 2026, en el que se propone cerrar el grifo a la ONU, la Unesco y la OMS.

También en materia de salud, el 26 junio, el secretario de Salud de EE. UU., Robert F. Kennedy Jr., aseguró que su país dejaría de apoyar económicamente a la alianza de vacunación Gavi hasta que el ente «recupere la confianza pública» después de haber «ignorado la ciencia».

Estados Unidos no ha abandonado formalmente la Organización Mundial del Comercio (OMC) aunque ha amenazado reiteradamente con hacerlo, ya que Trump considera que su estructura favorece a otros países frente a los intereses económicos de Estados Unidos.

Por el momento, la Casa Blanca utiliza esas amenazas, junto a su agresiva política de aranceles, como arma para replantear las reglas del comercio mundial.

UNITED STATES ANNOUNCES ITS WITHDRAWAL FROM UNESCO AT THE END OF 2026 FOR NOT CONTRIBUTING TO ITS “NATIONAL INTEREST”

The administration of United States President Donald Trump announced on Tuesday the country’s withdrawal from UNESCO, the UN agency charged with promoting global peace and security through education, science, culture, and communication.

The withdrawal will take effect on December 31, 2026. According to State Department spokesperson Tammy Bruce, in a statement, the decision is a matter of «national interest.»

«Today, the United States informed Director-General Audrey Azoulay of its decision to withdraw from UNESCO. Continued participation in UNESCO is not in the U.S. national interest,» the spokesperson said. In this regard, UNESCO Director-General Audrey Azoulay, from France, deeply regretted the decision but assured that they were prepared for it, including at the budgetary level.

«Although regrettable, this announcement was foreseeable and UNESCO has prepared for it,» Azoulay said in a statement following the US decision.

Withdrawal from UNESCO, a further step in Trump’s international retreat

Under the «America First» slogan with which Donald Trump came to the White House, the United States has withdrawn from several international organizations and reconsidered its role in others, with the withdrawal from UNESCO being the latest episode, for now.

On January 20, 2025, hours after being inaugurated as President of the United States, Trump signed, among other orders, the withdrawal of the United States from the Paris Climate Agreement and its withdrawal from the World Health Organization (WHO).

That same day, the United States disassociated itself from the commitments made by Joe Biden to the Organization for Economic Cooperation and Development (OECD) to implement a global minimum tax on large corporations.

Later, on February 4, Trump signed an executive order withdrawing his country from the United Nations Human Rights Council, accusing it of systematically making decisions against Israel.

That same day, the White House ordered a halt to all US funding for the United Nations Relief and Works Agency for Palestine Refugees (UNRWA), deeming it «anti-Semitic and anti-Israel.» The agency firmly rejected these accusations, insisting that its programs focused on supporting refugees in the regions most in need.

The Trump administration’s new priorities were also reflected in the severe blow to cooperation with significant financial and personnel cuts to the United States Agency for International Development (USAID), which led to the suspension of numerous health, education, and epidemic control programs in more than 120 countries. On July 2, the end of operations for USAID, created in 1961 and considered for decades the largest distributor of humanitarian aid in the world, was announced. That day, Secretary of State Marco Rubio declared that USAID had failed to meet its objectives since the end of the Cold War, beyond having created a network of NGOs that, according to him, have lived «at the expense of American taxpayers.»

The reduction or suspension of US contributions to several international organizations was established in the federal budget for fiscal year 2026, which proposes shutting off the UN, UNESCO, and WHO.

Also in the health field, on June 26, US Secretary of Health Robert F. Kennedy Jr. stated that his country would stop financially supporting the Gavi vaccine alliance until the agency «regains public trust» after having «ignored science.»

The United States has not formally left the World Trade Organization (WTO), although it has repeatedly threatened to do so, as Trump believes its structure favors other countries over U.S. economic interests.

For now, the White House is using these threats, along with its aggressive tariff policy, as a weapon to rethink the rules of global trade.