Gobierno entregó lineamientos para protección de hallazgos fortuitos forenses y arqueológicos del resguardo indígena San Lorenzo en Caldas
Foto: Ministerio del Interior
Riosucio (Caldas), 26 de febrero de 2025
En cumplimiento de la medida cautelar de protección de 15 puntos de interés que se encuentran en el Resguardo Indígena de San Lorenzo en Caldas, el gobierno Nacional, a través del Ministerio del Interior, entregó el lineamiento para la protección y recuperación o exhumación de hallazgos fortuitos forenses y arqueológicos en este territorio ancestral.
La directora de Asuntos Indígenas del Ministerio del Interior, Roquelina Blanco, hizo la presentación de estos lineamientos al lado de la magistrada de la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), María del Pilar Valencia, para la protección de los 15 puntos en los que se presume hubo inhumación de víctimas de desaparición forzada.
La decisión fue adoptada en cumplimiento del Auto 061 de 2022, el cual estableció “decretar medida cautelar de protección por el término de un año para los 15 puntos del territorio ancestral Resguardo Indígena de San Lorenzo (RISL), ubicado en zona rural de los municipios de Riosucio y Supía, Caldas, de acuerdo con lo indicado en el párrafo 205″.
El acto de entrega, que tuvo lugar en el municipio de Riosucio, contó con la participación de funcionarios del Centro Forense Integral Equitas Colombia, Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses, la Fiscalía General de la Nación, el Movimiento Nacional de Víctimas de Crímenes de Estado (Movice) y la alcaldía municipal.
(Con información del Ministerio del Interior)
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Entonces dijo a sus discípulos: «La mies es abundante, pero los trabajadores son pocos; rogad, pues, al Señor de la mies que mande trabajadores a su mies».Y llamando a sus doce discípulos, les dio autoridad para expulsar espíritus inmundos y curar toda enfermedad y dolencia.Estos son los nombres de los doce apóstoles: el primero, Simón, llamado Pedro, y su hermano Andrés; Santiago el Zebedeo, y su hermano Juan; Felipe y Bartolomé, Tomás y Mateo, el publicano; Santiago el Alfeo, y Tadeo; Simón el Celote, y Judas Iscariote, el que lo entregó. A estos doce los envió Jesús con estas instrucciones: «No vayáis a tierra de gentiles, ni entréis en las ciudades de Samaría, sino id a las ovejas descarriadas de Israel, Id y proclamad que el reino de los cielos está cerca. Curad enfermos, resucitad muertos, limpiad leprosos, echad demonios. Lo que habéis recibido gratis, dadlo gratis».Palabra de Dios.ReflexiónJesús le daba una importancia grande a la manera de mirar a las personas. De ello depende, en buena parte nuestra manera de actuar. Una de las fuentes más antiguas recoge esta observación de Jesús: «La lámpara de tu cuerpo son tus ojos. Si tus ojos están sanos, todo tu cuerpo estará iluminado. Pero si tus ojos están enfermos, tu cuerpo entero estará a oscuras». Una mirada clara permite que la luz entre dentro de nosotros y podamos actuar con lucidez.¿Cómo era la mirada de Jesús?, ¿cómo veía a la gente? Los evangelistas repiten una y otra vez que su mirada era diferente. No era como la de los fariseos radicales que sólo veían impiedad, ignorancia de la ley e indiferencia religiosa. Tampoco miraba como el Bautista que veía en el pueblo pecado, corrupción e inconsciencia ante la llegada inminente de Dios.La mirada de Jesús estaba llena de cariño, respeto y amor. «Al ver a las gentes, se compadecía de ellas porque estaban extenuadas y abandonadas, como ovejas sin pastor». Sufría al ver tanta gente perdida y sin orientación. Le dolía el abandono en que se encontraban tantas personas solas, cansadas y maltratadas por la vida.Aquellas gentes eran víctimas más que culpables. No necesitaban oír más condenas sino conocer una vida más sana. Por eso, inició un movimiento nuevo e inconfundible. Llamó a sus discípulos y les dio «autoridad», no para condenar sino para «curar toda enfermedad y dolencia».En la Iglesia cambiaremos cuando empecemos a mirar a la gente de otra manera: como la miraba Jesús. Cuando veamos a las personas más como víctimas que como culpables, cuando nos fijemos más en sus sufrimientos que en su pecado, cuando miremos a todos con menos miedo y más piedad.Nadie hemos recibido de Jesús «autoridad» para condenar sino para curar. No nos llama Jesús a juzgar el mundo sino a sanar la vida. Nunca quiso poner en marcha un movimiento para combatir, condenar y derrotar a sus adversarios. Pensaba en discípulos que miraran el mundo con ternura. Los quería ver dedicados a aliviar el sufrimiento e infundir esperanza. Ésa es su herencia, no otra.NUEVA CULTURA DEL TRABAJOLa reactivación económica no va a suprimir el paro. Al contrario, la automatización de los procesos de producción y las nuevas tecnologías van a suponer una serie de reajustes que dejarán sin trabajo a sectores importantes de gentes.Poco a poco, todos iremos tomando conciencia de algo que todavía no queremos ver: no podrá haber pleno empleo para todos los ciudadanos a tiempo completo. El «sistema» actual es incapaz de crear y garantizar empleo universal.Esto significa que vamos a vivir una situación hasta ahora desconocida.Las reivindicaciones centradas en la creación de puestos de trabajo y las políticas de pleno empleo quedarán desfasadas.Poco a poco se verá cada vez con más claridad la necesidad de una nueva cultura del trabajo en la que el hombre va a verse obligado a no organizar su vida sobre el eje de un empleo remunerado.Es natural que los expertos se esfuercen en diseñar hoy fórmulas diversas de organización social e, incluso, proyectos globales de sociedad.Se habla de desarrollar una política que garantice «la plena actividad» de todos los ciudadanos. Aunque no todos puedan tener un empleo en el sentido clásico, se pueden promover trabajos productivos y ocupaciones socialmente útiles de manera que nadie se vea excluido de ejercer alguna actividad.Se hacen también propuestas (a veces, demasiado simplistas) de reducir el trabajo de cada persona para que sean más los que puedan trabajar.Se avanzan fórmulas para que todo ciudadano tenga derecho a una asignación básica universal de por vida. No se trataría de una nueva medida de tipo asistencial, sino de una organización socio-económica nueva en la que el salario personal no dependería de forma exclusiva, como hasta ahora, de las horas trabajadas.Muchas de estas fórmulas no pueden ser llevadas a cabo a corto plazo, no porque técnicamente sean imposibles, sino porque los criterios económicos y la voluntad política, empresarial y fiscal sirven a otros intereses.Por otra parte, ¿cuántos son los ciudadanos dispuestos a sufrir en su propia carne los costes inevitables de una organización más justa del trabajo? ¿Quién está dispuesto a reducir su trabajo si va acompañado de una cierta reducción salarial, o a seguir trabajando para que la sociedad pueda ofrecer a todo ciudadano un salario básico?Una nueva cultura del trabajo sólo será posible si las personas cambiamos nuestras actitudes. El mensaje de Jesús nos indica la dirección correcta: «Dad gratis». Felices aquellos que saben trabajar y actuar por los demás gratuitamente, sin esperar siempre una compensación por su servicio.José Antonio Pagola