Columna del Dr. Gustavo Pérez Gonzalez

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LO DEMÁS ES PURO BLA BLA BLAResultado de imagen para Columnista Gustavo PÉREZ gONZALEZ
Elegirse con unas ideas y gobernar con otras, suele ser una aventura peligrosa
desde el punto de vista electoral, máxime hoy que, gracias a los avances
tecnológicos, nos queda registrado de cara a la posteridad hasta el más leve
suspiro que demos desde el interior de cada campaña.
Hoy ningún Partido Político
se puede dar el lujo de mentirle al pueblo, porque al minuto están circulando por
las redes sociales cientos de registros donde les recuerdan los planteamientos
prometidos en campaña, que no pueden desconocer.
Nada más desconcertante
para un electorado que sentirse engañado por el gobernante, cuando después de
elegido le da por hacer justo lo contrario a lo que prometió.
Un Partido Político no puede, por más que el gobernante sea de sus entrañas,
acolitar tal comportamiento, por que si lo hace pierde toda confianza en su
electorado, que molesto e indignado se apresta a cobrarle por ventanilla su
tremenda deslealtad y equivocación. Uno no entiende como puede el nuevo
gobierno, atreverse a presentar una reforma tributaria sin concertarla primero con
la bancada en el Congreso del Partido que lo eligió, eso sería jugar con candela y
tirar al suelo semejante triunfo electoral, dándole una patada a su propio Partido a
escasos tres meses de su elección.
No estaba equivocado el poeta cuando en el más sutil de los versos expresó: “en
un minuto, con un soplo fuerte, mucha destreza y movimiento de manos, el
hornero convierte el cristal líquido en una fascinante obra de arte; pero en solo
exhalación de segundos, sin el mismo soplo y sin mover las manos, ese mismo
hornero u otro lo hace trizas y el arte hecho esplendor cae al suelo en mil
pedazos.
El gobierno Duque Vásquez, no nos puede dar a sus electores semejante estocada, sin
iniciar aún su faena, la canasta familiar no se toca y si su equipo asesor del
gobierno no encuentra otra solución posible al problema, es evidente que fracasó
en el empeño de gobernar; colocando a aguantar hambre un pueblo no se llega a
la excelencia en el ejercicio del poder y la gobernabilidad, por el contrario, se
incrementan cada vez más los males que padecemos hasta derrumbar la
institucionalidad y el orden social; cada vez me pregunto más ¿qué clase de
profesionales estamos formando en nuestras universidades, que desconocen algo
tal simple y elemental al gobernar.
Déjenme recordarles que el único vehículo que
existe para poner en movimiento el verdadero desarrollo económico y social de los
pueblos, es vinculando la fuerza del trabajo humano a la producción de diversos
bienes y servicios, pa