Balance operacional 2025 del Ejército Nacional.

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En 2025 culminó la transformación operacional del Ejército Nacional con la activación de nuevas unidades. El Ejército Nacional alcanzó en 2025 la mayor incautación de armamento de los últimos diez años. Los Ingenieros Militares y la Acción Integral fueron fundamentales en el 2025 para abrir paso al Estado en los territorios.

Balance operacional 2025 del Ejército Nacional

26 December 2025 10:53 AM


El Ejército Nacional presenta el balance operacional correspondiente al año 2025, un periodo marcado por operaciones importantes, fortalecimiento de capacidades estratégicas y la ejecución de la Acción Integral sostenida en los territorios; labores enmarcadas en el Plan de Campaña Ayacucho Plus, cuyo propósito fundamental es proteger la vida, salvaguardar la gobernabilidad, fortalecer el control territorial y debilitar de manera efectiva las capacidades armadas y financieras de los grupos criminales.

Operaciones Importantes

​​​​​​​Los resultados institucionales logrados en este año que culmina se enmarcan en el Plan de Campaña Ayacucho Plus, con un propósito claramente enfocado en proteger a los colombianos en todos los rincones del país, proveer condiciones de seguridad en cada territorio y contrarrestar el accionar delictivo de grupos armados ilegales, afectando sus capacidades armadas y financieras. Bajo este plan se han realizado importantes operaciones a lo largo y ancho de Colombia, entre ellas se destacan seis estrategias militares decisivas desarrolladas durante el año: Catatumbo, Perseo, Escudo del Norte, Cordillera, Ezequiel y Sur de Bolívar, cada una diseñada de acuerdo con la realidad y dinámicas del territorio.

En la Operación Catatumbo, en el departamento de Norte de Santander, el Ejército Nacional avanzó de manera sostenida en cuatro fases sucesivas. En la fase humanitaria, se priorizó la protección de la población civil, logrando la evacuación de 3633 personas, la atención de 87.438 desplazados y la entrega de 352,5 toneladas de ayudas humanitarias.   Posteriormente, durante la fase de ocupación y despliegue ofensivo, se consolidó la presencia institucional con 10.576 soldados desplegados, lo que permitió afectar de manera directa las estructuras criminales con 376 neutralizaciones, entre capturas, desmovilizaciones y menores recuperados, así como la incautación de más de 62.000 municiones, 2836 artefactos explosivos y material de guerra.

De manera paralela, se propinó un golpe estructural a la cadena de valor del narcotráfico, con la incautación de 39.271 kilogramos de clorhidrato de cocaína y cocaína en proceso, la destrucción de 77 laboratorios de clorhidrato de cocaína y 357 laboratorios de pasta base, la incautación de más de 531.000 galones de insumos líquidos y 227.694 kilogramos de insumos sólidos, lo que representó una afectación económica superior a los 208.135 millones de pesos a las economías ilegales.

En una tercera fase de articulación interinstitucional, se fortaleció la acción integral mediante 341.640 cuñas radiales, 108.000 volantes y acciones orientadas a recuperar la movilidad y debilitar estructuras financieras criminales. Finalmente, en la fase de estabilización, estas acciones permitieron avanzar hacia el retorno progresivo a la normalidad, fortalecer la confianza ciudadana y consolidar el control territorial en una de las regiones más complejas del país.

En la Operación Perseo, desarrollada en el sur del Cauca, el Ejército Nacional recuperó el control del corregimiento de El Plateado y afectó al Frente Carlos Patiño, mediante un esfuerzo ofensivo sostenido que permitió el sometimiento a la justicia de su principal cabecilla, alias Kevin, y de su segundo cabecilla, alias Giovanny. Esta operación dejó como resultado 53 afectaciones directas al enemigo, entre sometidos, capturas y muertes en desarrollo de operaciones militares.

De igual forma, se afectó su capacidad criminal mediante la incautación de más de 290.000 municiones, 23 armas largas, 19 armas cortas, 223 granadas y 705 detonadores, además de la destrucción de 429 artefactos explosivos improvisados y 363 medios de lanzamiento. En el ámbito de la amenaza aérea ilícita, se detectaron 1.456 drones, de los cuales 579 fueron inhibidos, reduciendo de forma sustancial la capacidad de observación y ataque de estas estructuras terroristas.

En la Operación Cordillera, desarrollada en el departamento de Nariño, el Ejército Nacional recuperó el control del Cerro Negro, punto estratégico empleado por estructuras criminales para comunicaciones, observación y coordinación de acciones terroristas, y bloqueó corredores de movilidad ilegal, afectando de manera directa las capacidades criminales de estructuras como Franco Benavides, Urías Rondón y Comuneros del Sur.

Como resultado de este esfuerzo operacional, se registraron 45 afectaciones al enemigo, entre 35 capturas, 8 sometimientos a la justicia y 2 muertes en desarrollo de operaciones militares, con lo que se debilitaron sus redes de mando y control. De igual forma, se incautó material de guerra consistente en 17 armas de largo alcance, 22 armas cortas, más de 20.000 municiones y 39 granadas, además de la neutralización de 184 artefactos explosivos improvisados y la incautación de insumos explosivos y detonadores. En el componente de economías ilícitas, se afectó el narcotráfico con la incautación de 397 kilogramos de cocaína, 67,36 kilogramos de marihuana, 19,5 kilogramos de pasta base de coca, la destrucción de 2 laboratorios y la incautación de más de 17.700 kilogramos de insumos sólidos y 7.700 galones de insumos líquidos, consolidando el control territorial y reduciendo de manera significativa la capacidad logística y financiera de estas estructuras armadas.

La Operación Escudo del Norte permitió fortalecer el control territorial en el norte del Cauca y sur del Valle del Cauca, concentrando capacidades para cerrar corredores ilegales y debilitar al GAO-r Jaime Martínez, especialmente en el municipio de Jamundí.

Con Ezequiel, operación militar desplegada en Bogotá, Cundinamarca, Huila y Tolima, se contuvo el avance de estructuras de la facción de Mordisco, como la de Calarcá, con lo que se protegió el centro del poder nacional y zonas estratégicas.

Por último, en el sur de Bolívar, el Ejército Nacional activó la Brigada N.° 19 y la Fuerza de Despliegue Rápido N.° 9 (FUDRA 9), con el propósito de proteger a la población civil y salvaguardar bienes estratégicos del Estado frente a las amenazas del ELN, el Clan del Golfo y las disidencias. Este despliegue permitió contener y mitigar de manera contundente las confrontaciones armadas derivadas de la disputa por la minería ilegal, reflejándose en 82 capturas, 40 sometimientos, la recuperación de 4 menores, y la incautación de 49 armas cortas, 21 armas largas, 153 explosivos, 74 artefactos explosivos improvisados y más de 6.300 municiones.

De manera complementaria, se afectaron las economías ilícitas con la incautación de más de 1,5 toneladas de cocaína, 9,8 kilogramos de pasta base, 569.546 galones de insumos líquidos, 728.616 kilogramos de insumos sólidos y 25.838 galones de combustibles, debilitando de forma directa la capacidad financiera de estas estructuras criminales y fortaleciendo el control territorial en una región estratégica para el país.

English version

2025 Operational Report of the National Army

In 2025, the operational transformation of the National Army culminated with the activation of new units. The National Army achieved its largest arms seizure in the last ten years in 2025. Military Engineers and Comprehensive Action were fundamental in 2025 for establishing a presence of the State in the territories.

The National Army presents its operational report for 2025, a period marked by significant operations, the strengthening of strategic capabilities, and the implementation of sustained Comprehensive Action in the territories; these efforts are framed within the Ayacucho Plus Campaign Plan, whose fundamental purpose is to protect lives, safeguard governance, strengthen territorial control, and effectively weaken the armed and financial capabilities of criminal groups.

Key Operations

The institutional results achieved this past year are part of the Ayacucho Plus Campaign Plan, with a clear focus on protecting Colombians throughout the country, providing security in every territory, and countering the criminal activities of illegal armed groups by impacting their armed and financial capabilities. Under this plan, significant operations have been carried out across Colombia, including six key military strategies developed during the year: Catatumbo, Perseo, Northern Shield, Cordillera, Ezequiel, and Southern Bolívar, each designed according to the specific realities and dynamics of the territory.

In Operation Catatumbo, in the department of Norte de Santander, the National Army made sustained progress in four successive phases. In the humanitarian phase, priority was given to protecting the civilian population, resulting in the evacuation of 3,633 people, assistance to 87,438 displaced persons, and the delivery of 352.5 tons of humanitarian aid. Subsequently, during the occupation and offensive deployment phase, the institutional presence was consolidated with 10,576 soldiers deployed, which directly impacted criminal structures with 376 neutralizations, including captures, demobilizations, and the rescue of minors, as well as the seizure of more than 62,000 rounds of ammunition, 2,836 explosive devices, and other war materiel.

Simultaneously, a structural blow was dealt to the drug trafficking value chain with the seizure of 39,271 kilograms of cocaine hydrochloride and cocaine in process, the destruction of 77 cocaine hydrochloride laboratories and 357 cocaine base laboratories, and the seizure of more than 531,000 gallons of liquid precursors and 227,694 kilograms of solid precursors. This represented an economic impact exceeding 208.135 billion pesos on illegal economies.

In a third phase of inter-institutional coordination, comprehensive action was strengthened through 341,640 radio spots, 108,000 flyers, and actions aimed at restoring mobility and weakening criminal financial structures. Finally, in the stabilization phase, these actions allowed for a gradual return to normalcy, strengthened public trust, and consolidated territorial control in one of the country’s most complex regions.

In Operation Perseus, carried out in southern Cauca, the National Army regained control of the El Plateado district and dealt a blow to the Carlos Patiño Front through a sustained offensive that led to the surrender of its main leader, alias Kevin, and its second-in-command, alias Giovanny. This operation resulted in 53 direct losses to the enemy, including surrenders, captures, and deaths during military operations.

Likewise, their criminal capacity was disrupted through the seizure of more than 290,000 rounds of ammunition, 23 rifles, 19 handguns, 223 grenades, and 705 detonators, in addition to the destruction of 429 improvised explosive devices and 363 launching devices. In the area of ​​illicit aerial threats, 1,456 drones were detected, of which 579 were jammed, substantially reducing the observation and attack capabilities of these terrorist groups.

In Operation Cordillera, carried out in the department of Nariño, the National Army regained control of Cerro Negro, a strategic point used by criminal groups for communications, observation, and coordination of terrorist actions, and blocked illegal movement routes, directly impacting the criminal capabilities of groups such as Franco Benavides, Urías Rondón, and Comuneros del Sur.

As a result of this operational effort, 45 enemy casualties were recorded, including 35 captures, 8 surrenders to the justice system, and 2 deaths during military operations.