Los colombianos anhelan la paz, vivir con tranquilidad en una patria donde todos respeten sus derechos y honren la vida.3 de agosto de 2023
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Pablo Beltrán, cabecilla del ELN, aseguró que la guerrilla continuará con las actividades de financiamiento y secuestro pese al cese al fuego pactado. |
Ayer comenzó oficialmente el cese al fuego, pactado en principio por seis meses, entre el Gobierno Nacional y el Eln en el marco de las conversaciones de paz que se adelantan con esa guerrilla. Del cumplimiento de lo acordado y de las muestras de voluntad que dé el grupo alzado en armas dependerá que la sociedad colombiana crea que sí existe verdadera disposición para ponerle fin a la guerra iniciada contra el país hace seis décadas.
Luego de varias semanas de preparación, en las que se definieron las condiciones en que se daría la tregua entre las Fuerzas Armadas del Estado y la organización subversiva, este jueves 3 de agosto se inició el cese al fuego. Es la primera vez, en los al menos ocho intentos frustrados de diálogo entre el Gobierno y el ELN, que se llega al punto de suspender los enfrentamientos armados.
Es de esperar que esta vez el grupo guerrillero sí honre su compromiso, acate lo dispuesto y respete lo dispuesto, en particular en aquellas comunidades y poblaciones que han sido siempre las directas afectadas por la violencia y el terrorismo impartidos por la subversión.
Si bien el Comando Central del Ejército de Liberación Nacional ordenó a todos sus frentes, a través de un comunicado, cumplir el cese de sus acciones bélicas contra la Fuerza Pública, surgen dudas sobre la solidez de su unidad de mando y el real acatamiento de todos. Hay también incertidumbre por lo que pueda suceder en aquellos territorios donde, además de las confrontaciones con las Fuerzas legítimas del Estado, hay conflictos con otras organizaciones criminales.
Inquieta por demás que quedaran por fuera de los acuerdos establecidos para este periodo de tregua, delitos que, como el secuestro o la extorsión, comete la guerrilla y atentan de manera directa contra la tranquilidad y la dignidad de la sociedad. De nada servirá detener las acciones ofensivas contra el Ejército si se siguen cometiendo crímenes atroces contra los colombianos.
Por ello será trascendental el rol que desempeñe el Mecanismo de Monitoreo y Verificación, instalado oficialmente ayer, e integrado por primera vez de forma cuatripartita por el Gobierno Nacional, el Eln, delegados de Naciones Unidas y la Iglesia Católica. Tanto en las nueve regionales definidas como en los 20 mecanismos locales establecidos en ciudades como Cali, Buenaventura, Popayán, Quibdó o Cúcuta, territorios con la mayor presencia de esa subversión, se deberá garantizar el cumplimiento del cese al fuego y mantener la observancia para prevenir incidentes que afecten directamente a las poblaciones y obliguen a dar por terminado lo pactado.
El paso que se ha dado es importante y abre la esperanza de avanzar en el proceso de un acuerdo definitivo que lleve al fin del conflicto armado con el Eln. Los colombianos anhelan la paz, vivir con tranquilidad en una patria donde todos respeten sus derechos y honren la vida. Para ello están dispuestos a permitir ciertas concesiones, pero no lo harán a cualquier precio, ni mucho menos sin muestras de la voluntad fehaciente de la guerrilla, lo que incluye dejar de causar muertes, de atacar a la población y de acabar con los recursos naturales del país.


