César Augusto Castaño Rubiano, un soldado para toda la vida, será distinguido en la Noche de Honor del Ejército Nacional.

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El Ejército Nacional reconocerá a César Augusto Castaño Rubiano en la categoría «Soldado una vez, soldado por siempre», durante la gala de la Noche de Honor, un homenaje que resalta su resiliencia y su aporte a la educación, la historia, la memoria institucional y el servicio desde distintos escenarios. 

César Augusto Castaño Rubiano, un soldado para  toda la vida, será distinguido en la Noche de Honor del Ejército Nacional

04 December 2025 09:17 AMNacido en Bogotá, el 12 de junio de 1963, Castaño inició su vida militar en 1984 como soldado bachiller del Batallón de Policía Militar N.º 1. Ese mismo año ingresó a la Escuela Militar de Cadetes, donde se formó como oficial de ingenieros y ascendió al grado de subteniente, el 5 de diciembre de 1986, como integrante del curso Centenario de la Constitución Nacional. «Mi curso no es solo una promoción, es una cofradía, una ejemplar hermandad con propósito de servicio», recuerda.

Tras culminar su carrera militar con el grado de capitán, orientó su mirada hacia la educación y la historia. Fue profesor en las escuelas de Inteligencia y Contrainteligencia y de Relaciones Civiles y Militares, entre otras, y asesoró a la Central de Inteligencia Militar del Ejército.

De igual forma, acompañó como asesor a dos comandantes del Ejército, a seis comandantes de las Fuerzas Militares y al equipo de Gobierno en las conversaciones de paz en La Habana. Más adelante, participó como lector especializado en la Comisión para el Esclarecimiento de la Verdad, ofreciendo sus aportes desde una mirada institucional.

Casado, padre de tres hijos y orgulloso abuelo, Castaño ha encontrado en la palabra y la educación espacios para continuar sirviendo. Fue columnista de la Revista Semana y, actualmente, escribe en el diario La Crónica del Quindío. De manera voluntaria, ofrece clases y conferencias en instituciones educativas públicas y privadas, acercando a jóvenes, maestros y comunidades a la historia institucional, con el propósito de tender puentes entre las Fuerzas Militares, los educadores, la sociedad y las nuevas generaciones.

Ese deseo de conocer para luego enseñar lo ha llevado a caminar el territorio, a conversar, escuchar y escribir relatos que honran el valor de quienes han entregado su vida al servicio del país. «La historia no solo está en los libros y los archivos; está en las calles, en los pueblos, en las voces de nuestros veteranos y en cada ciudadano que ha vivido el conflicto armado», afirma.

Para él este reconocimiento en la Noche de Honor trasciende lo personal: «Lo comparto con mi familia, mis amigos y compañeros militares, pero sobre todo con tantos héroes anónimos, cuyas historias se desconocen: soldados, suboficiales y oficiales que dejaron la piel en el camino. En nombre de ellos y de sus familias estaré ahí».

Al recibir esta distinción, Castaño comparte un mensaje que refleja su visión de vida y esperanza: «El pasado, por duro que haya sido, no determina nuestro futuro; nos moldea, nos enseña y nos impulsa a brillar. Además, creo que la vida no está hecha para vivirse en blanco y negro: hay que pintarla de colores y experiencias, para llegar al final con la satisfacción de lo vivido».

Su trayectoria, marcada por la disciplina, el rigor académico y una silenciosa vocación de servicio, convierte este homenaje en un reconocimiento más que merecido a un hombre que, como él mismo expresa, seguirá siendo soldado por siempre

English version

César Augusto Castaño Rubiano, a soldier for life, will be honored at the National Army’s Night of Honor.

The National Army will recognize César Augusto Castaño Rubiano in the «Once a Soldier, Always a Soldier» category during the Night of Honor gala, a tribute that highlights his resilience and his contributions to education, history, institutional memory, and service in various capacities.

December 4, 2025, 9:17 AM
Born in Bogotá on June 12, 1963, Castaño began his military career in 1984 as a high school graduate in the No. 1 Military Police Battalion. That same year, he entered the Military Cadet School, where he trained as an engineering officer and was promoted to the rank of second lieutenant on December 5, 1986, as a member of the Centennial of the National Constitution course. “My class isn’t just a graduating class; it’s a brotherhood, an exemplary fraternity with a purpose of service,” he recalls.

After completing his military career with the rank of captain, he turned his attention to education and history. He taught at the Intelligence and Counterintelligence School and the School of Civil-Military Relations, among others, and advised the Army’s Military Intelligence Center.

He also served as an advisor to two Army commanders, six commanders of the Armed Forces, and the government team during the peace talks in Havana. Later, he participated as a specialized reader for the Truth Commission, offering his input from an institutional perspective.

Married, a father of three, and a proud grandfather, Castaño has found in words and education ways to continue serving. He was a columnist for Semana magazine and currently writes for the newspaper La Crónica del Quindío. He voluntarily offers classes and lectures at public and private educational institutions, bringing young people, teachers, and communities closer to the institution’s history, with the aim of building bridges between the Armed Forces, educators, society, and new generations.

This desire to learn and then teach has led him to travel the country, to talk, listen, and write stories that honor the courage of those who have given their lives in service to the nation. «History isn’t just in books and archives; it’s in the streets, in the towns, in the voices of our veterans, and in every citizen who has lived through the armed conflict,» he affirms.

For him, this recognition at the Night of Honor transcends the personal: «I share it with my family, my friends, and fellow soldiers, but above all with so many unsung heroes whose stories remain unknown: soldiers, non-commissioned officers, and officers who gave their all. In their name and in the name of their families, I will be there.»

Upon receiving this distinction, Castaño shared a message reflecting his vision of life and hope: “The past, however difficult, does not determine our future; it shapes us, teaches us, and inspires us to shine. Furthermore, I believe that life is not meant to be lived in black and white: it must be painted with colors and experiences, so that we reach the end with the satisfaction of what we have lived.”

His career, marked by discipline, academic rigor, and a quiet vocation for service, makes this tribute a well-deserved recognition of a man who, as he himself says, will always be a soldier.