EL EFECTO ROMP

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El efecto Trump.

Frente a ese panorama, son muchas las voces que dudan de que el presidente Joe Biden vaya a beneficiarse electoralmente del revés judicial de Trump.

31 de mayo de 2024Por: Editorial

El ex presidente estadounidense y candidato presidencial republicano Donald Trump habla durante una conferencia de prensa después de ser declarado culpable de cargos de dinero secreto en la Torre Trump en la ciudad de Nueva York el 31 de mayo de 2024. Donald Trump se convirtió en el primer ex presidente estadounidense condenado por un delito después un jurado de Nueva York lo declaró culpable de todos los cargos en su caso de dinero secreto, meses antes de unas elecciones en las que aún podría regresar a la Casa Blanca.

El ex presidente estadounidense y candidato presidencial republicano Donald Trump habla durante una conferencia de prensa después de ser declarado culpable de cargos de dinero secreto en la Torre Trump en la ciudad de Nueva York el 31 de mayo de 2024. Donald Trump se convirtió en el primer ex presidente estadounidense condenado por un delito después un jurado de Nueva York lo declaró culpable de todos los cargos en su caso de dinero secreto, meses antes de unas elecciones en las que aún podría regresar a la Casa Blanca. | Foto: AFP

Si en noviembre próximo Donald Trump logra triunfar en las urnas, a partir de enero de 2025 Estados Unidos, la superpotencia más grande del planeta, estará liderada por un delincuente. Así de descomunales pueden ser las implicaciones del fallo que el jueves pasado declaró al máximo líder republicano como culpable de 34 cargos, por el delito de falsificación de registros comerciales, y que dejó a ese país sumido en una situación política nunca antes vista.

Del inédito veredicto, emitido de forma unánime por un jurado de 12 ciudadanos neoyorquinos comunes y corrientes, se desprenden dos grandes lecturas que configuran un momento de tensión extrema para la democracia estadounidense. Por un lado, la confirmación clara de que ese país cuenta con un sistema judicial tan sólido, que nadie, ni siquiera un expresidente, puede estar por encima del imperio de la ley. Pero, por otro lado, la posibilidad real de que un convicto postule su nombre para el máximo cargo de elección popular y logre tomar las riendas de la Casa Blanca, habida cuenta de que la Constitución no se lo impide.