El senador republicano Rick Scott lanzó fuertes declaraciones contra el presidente colombiano Gustavo Petro, a pocos días de su encuentro oficial con el mandatario estadounidense Donald Trump en Washington. El político norteamericano calificó a Petro como “un terrorista” y sugirió que debería renunciar, generando un nuevo episodio de tensión diplomática entre Colombia y Estados Unidos en enero de 2026.
Las palabras de Scott se producen en un contexto marcado por la expectativa internacional sobre la reunión entre Petro y Trump, en la que se discutirán temas de seguridad regional, cooperación económica y lucha contra el narcotráfico. La postura del senador refleja la visión de un sector del Partido Republicano que cuestiona el pasado del presidente colombiano y su papel en la política internacional, especialmente en relación con gobiernos de izquierda en América Latina.
Este tipo de declaraciones no son nuevas en la política estadounidense. Rick Scott, exgobernador de Florida y figura influyente en el Senado, ha mantenido una línea crítica hacia líderes latinoamericanos vinculados a movimientos insurgentes o con posturas contrarias a Washington. Su intervención busca presionar la agenda de Trump y condicionar la percepción pública sobre Petro en Estados Unidos, justo antes de un encuentro que podría redefinir la relación bilateral.
En Colombia, las palabras del senador han generado reacciones encontradas. Mientras sectores opositores al gobierno de Petro utilizan estas críticas como argumento político, sus aliados consideran que se trata de un intento de deslegitimar al presidente en un escenario internacional clave. La reunión con Trump, prevista para mediados de enero, será observada con atención por la comunidad internacional, ya que podría marcar un giro en la cooperación entre ambos países en temas de defensa, comercio y migración.
La controversia también pone de relieve la importancia de la diplomacia internacional en un momento en que Estados Unidos busca reforzar su influencia en América Latina frente a la presencia de actores como China y Rusia. El desenlace de este encuentro será determinante para evaluar si las tensiones políticas se transforman en acuerdos estratégicos o si, por el contrario, se profundizan las diferencias entre Washington y Bogotá.
English version
Senator Rick Scott escalates criticism against Gustavo Petro ahead of Trump meeting
Republican Senator Rick Scott issued strong remarks against Colombian President Gustavo Petro, just days before his official meeting with U.S. President Donald Trump in Washington. Scott labeled Petro as “a terrorist” and suggested he should resign, sparking a new wave of diplomatic tension between Colombia and the United States in January 2026.
Scott’s comments come amid international anticipation surrounding the Petro-Trump meeting, where regional security, economic cooperation, and anti-narcotics strategies are expected to be discussed. The senator’s stance reflects a faction within the Republican Party that questions Petro’s past and his role in international politics, particularly regarding leftist governments in Latin America.
Such statements are not unusual in U.S. politics. Rick Scott, former governor of Florida and an influential figure in the Senate, has consistently criticized Latin American leaders linked to insurgent movements or opposing Washington’s policies. His intervention aims to pressure Trump’s agenda and shape public perception of Petro in the United States, right before a meeting that could redefine bilateral relations.
In Colombia, the senator’s remarks have sparked mixed reactions. Opposition sectors use these criticisms as political leverage, while Petro’s allies argue it is an attempt to delegitimize the president in a crucial international setting. The meeting with Trump, scheduled for mid-January, will be closely monitored by the global community, as it could mark a turning point in cooperation on defense, trade, and migration.
The controversy also highlights the importance of international diplomacy at a time when the United States seeks to strengthen its influence in Latin America against the growing presence of actors such as China and Russia. The outcome of this meeting will be decisive in determining whether political tensions evolve into strategic agreements or deepen the divide between Washington and Bogotá.



