Por: Luis Alberto Figueroa, Comunicador Social Periodista. Tarjeta Profesional 0222 expedida por el Ministerio de Educación Nacional
Mientras el mundo se prepara para el Mundial de Fútbol 2026 que se llevará a cabo en México, Estados Unidos y Canadá, Colombia vive un extraño silencio frente a la máxima cita del fútbol mundial. A pesar de que la Selección Colombia ya tiene asegurado su cupo y el calendario definido, las calles del país reflejan un ambiente inusualmente frío respecto a la competencia que iniciará el 11 de junio en el Estadio Azteca con el enfrentamiento entre México y Sudáfrica. Este torneo histórico reunirá a 48 selecciones en 16 ciudades distribuidas entre los tres países anfitriones, en busca del título más preciado del fútbol internacional.
El camino de la Selección Nacional está trazado bajo la dirección técnica de Néstor Lorenzo, quien continúa al mando del combinado tricolor. El debut de Colombia será el 17 de junio contra Uzbekistán, apenas seis días después del partido inaugural. Esta fecha marca el comienzo de una travesía que podría ser determinante para los intereses futbolísticos del país en el escenario mundial.
La estructura del torneo representa un cambio significativo en la historia de los mundiales. Por primera vez, la competencia contará con 48 equipos en lugar de los tradicionales 32, lo que amplía las posibilidades de participación y genera nuevas dinámicas competitivas. Esta expansión también modifica los formatos de grupos y las rutas hacia las fases finales, presentando tanto oportunidades como desafíos para todas las selecciones participantes.
El contraste entre la magnitud del evento y la aparente apatía en el territorio colombiano resulta paradójico. Mientras que en otras naciones la expectativa crece con cada día que se acerca la competencia, en Colombia la conversación pública sobre el fútbol internacional no ha generado el entusiasmo esperado. Este fenómeno podría atribuirse a diversos factores contextuales que han marcado la agenda nacional en los últimos meses.
Sin embargo, la calidad de la Selección Colombia y su capacidad competitiva no pueden ser subestimadas. El equipo dirigido por Lorenzo ha demostrado solidez en las eliminatorias y posee jugadores de reconocida trayectoria en ligas europeas. El reto será transformar ese silencio en energía colectiva cuando el balón comience a rodar en junio, recordando que el fútbol tiene la capacidad de unir a una nación entera detrás de un objetivo común.
La próxima edición del Mundial de Fútbol representa una oportunidad única para Colombia de reafirmar su lugar en la élite del fútbol mundial. Con el cupo asegurado y el calendario definido, solo resta que la pasión futbolística despierte en las calles y corazones de los colombianos, transformando ese silencio actual en un rugido de apoyo incondicional hacia sus representantes en la cancha.
English Version
World Cup 2026: Colombia Advances in Silence Toward Football’s Biggest Stage
By: Luis Alberto Figueroa, Social Communicator Journalist. Professional Card 0222 issued by the National Ministry of Education
As the world prepares for the 2026 Football World Cup to be held in Mexico, the United States, and Canada, Colombia experiences an unusual silence regarding the sport’s most prestigious tournament. Despite the fact that the Colombian National Team has already secured its spot and defined its schedule, the streets of the country reflect an unexpectedly cold atmosphere regarding the competition that will begin on June 11 at the Azteca Stadium with the match between Mexico and South Africa. This historic tournament will bring together 48 national teams across 16 cities distributed among the three host countries, all competing for football’s most coveted prize.
The path of the National Team is charted under the technical direction of Néstor Lorenzo, who continues to lead the Colombian squad. Colombia’s debut will be on June 17 against Uzbekistan, just six days after the opening match. This date marks the beginning of a journey that could prove decisive for the country’s football interests on the world stage.
The tournament structure represents a significant change in World Cup history. For the first time, the competition will feature 48 teams instead of the traditional 32, expanding participation possibilities and creating new competitive dynamics. This expansion also modifies group formats and pathways to the final stages, presenting both opportunities and challenges for all participating nations.
The contrast between the magnitude of the event and the apparent apathy in Colombian territory is paradoxical. While in other nations anticipation grows with each passing day as the competition approaches, in Colombia the public conversation about international football has not generate



