Reformas acodazos y jugaditas.

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Presidente Gustavo Petro declarará emergencia económica y social en La  Guajira

Tres veces en lo corrido del semestre ha convocado el Presidente a movilizaciones populares para apoyar el paso de estos proyectos. Y tres veces la respuesta ha sido fría y escasa.

20 de junio de 2023share

Dice el mito —aquel que se la pasa repitiendo el gobierno y que aparentemente algunos de sus dirigentes creen—, que las “reformas sociales” del “gobierno del cambio” cuentan con un amplio respaldo popular. Pero lo que la realidad muestra es que el escaso y difícil avance que estas reformas han tenido en el Congreso se ha logrado con una que otra trampa, con codazos y empujones. Es decir, al estilo de la peor tradición política del país.

Del amplio y masivo apoyo popular que pregonan no hay ninguna evidencia. Las encuestas no solo muestran una creciente desfavorabilidad del gobierno, sino también de estas reformas, lo cual es comprensible porque la gente tiene miedo: miedo de que le quiten lo que ya hoy ha logrado a cambio de una promesa etérea y mal estructurada.

Tres veces en lo corrido del semestre ha convocado el Presidente a movilizaciones populares para apoyar el paso de estos proyectos. Y tres veces la respuesta ha sido fría y escasa. De no ser por los ministros y funcionarios del ejecutivo que salen a la plaza, y por los estudiantes que incluso uniformados llevan a que se manifiesten, dichas movilizaciones habrían sido insignificantes. De modo que el grado sumo de apoyo y apropiación popular que supuestamente tienen estas reformas no se ha visto de ninguna manera.

Lo que sí se ha visto, en particular en la semana que termina, es a los ministros del gobierno y a sus parlamentarios amigos recurriendo a todo tipo de trucos, mañas, jugaditas y maniobras agresivas, ya ni siquiera para aprobar las reformas sino para salvarlas (caso de la reforma laboral, en riesgo de hundirse por falta de un debate).

La cosa viene de antes: la aprobación de la reforma a la salud en la comisión séptima de la Cámara estuvo tan llena de irregularidades y maniobras bruscas, que varias de ellas quedaron incluso registradas en video. Como aquella votación en bloque y a la carrera del articulado, mientras miembros de la comisión protestaban que no se sabía qué se estaba votando.

Vinieron después las cándidas confesiones del gerente del Fondo Nacional del Ahorro, Gilberto Rondón, quien ante micrófonos radiales admitió que les había dado puestos a recomendados de varios parlamentarios liberales a cambio de que estos apoyaran los proyectos del gobierno. Ni siquiera en el caso de Yidis Medina habían sido tan evidentes las pruebas. Se ha dicho que el gobierno sacó al señor Rondón, pero queda la duda porque aún no se le ha visto fuera de su cargo.

Y queda pendiente también saber quién dio la orden de que se entregaran esos puestos, porque iniciativa de él seguramente no fue. Es posible que pronto lo sepamos, ya que la Corte Suprema de Justicia abrió investigación contra los 19 congresistas que habrían sido beneficiarios de esos cargos. Aplausos a la Corte: no podemos normalizar la “mermelada” solo porque se haya practicado antes: que un funcionario público pida o reciba beneficios a cambio de hacer tal o cual cosa en ejercicios de sus funciones se llama cohecho, y está en el código penal.

Aplausos también merece el Partido Conservador, tan criticado en épocas anteriores, y que hoy da una lección de independencia y responsabilidad. No solo pasó a ser partido de oposición, sino que a su presidente Efraín Cepeda no le ha temblado la mano para sancionar, dentro del marco de la ley y los estatutos, a los parlamentarios que han sucumbido a la tentación de la mermelada.

Aproximándose ya el fin de la legislatura, cuyas sesiones ordinarias terminan el próximo martes, las jugaditas y los codazos se multiplicaron. Es así como, por ejemplo, senadores de la oposición encabezados por David Luna y Paloma Valencia tuvieron que presentar una tutela contra el presidente del Senado Alexánder López, pues este pretendía desconocer derechos consagrados en el Estatuto de la Oposición.

Al mismo mecanismo judicial recurrió el representante de La U Víctor Manuel Salcedo luego de que, en la que tal vez fue la sesión más brusca e irregular de toda la legislatura, se impidiera discutir la ponencia sobre reforma laboral que había radicado La U. En dicha sesión, cuyo propósito era salvar a la reforma laboral del hundimiento a que se vería abocada por falta de un debate, se denunciaron todo tipo de maniobras irregulares para asegurar un resultado favorable al gobierno.

Este es, entonces, el turbulento ambiente con el que se aproxima el fin de la legislatura. El saldo hasta ahora para el gobierno de Gustavo Petro con sus reformas es nada bueno: le ha costado ministros de talla, le ha provocado descrédito y miedo en la población, y lo ha hecho ver como un gobierno recalcitrante y poco apegado al conocimiento que el país ha adquirido.

Incluso si el gobierno convoca sesiones extras, y es muy probable que lo haga porque necesita aprobar otras cosas, es imposible ya que en ellas pueda cumplirse el objetivo fijado por el Pacto Histórico a finales del año pasado de que dichas reformas se aprobaran completamente en esta legislatura.

La siguiente, que inicia el 20 de julio, será escenario de duras batallas, y estamos seguros de que abundarán las jugaditas y los codazos.