Operación militar Aquila: el asalto aéreo que frenó la devastación ambiental en el sur del Tolima.

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El rugir de los helicópteros sobre el río Saldaña no solo anunció una operación militar, también marcó el inicio de una intervención urgente para frenar años de degradación ambiental en zona rural de Chaparral, Tolima, producto de la extracción ilegal minera.

A las 2:20 de la tarde, del 17 de abril de 2026, tropas del Comando Contra el Narcotráfico y Amanezas Transnacionales ejecutaron un asalto aéreo en las veredas Las Cruces y Los Ángeles, zona en la que se despliegan soldados de la Quinta División del Ejército, como parte de la Operación Aquila, enmarcada en el Plan de Campaña Ayacucho Plus. El objetivo: debilitar las economías ilícitas de la estructura armada residual Ismael Ruiz. Sin embargo, lo que encontraron en terreno evidenció una problemática aún más profunda, un ecosistema gravemente afectado por la explotación ilegal de oro.

Nueve unidades de producción minera operaban de forma clandestina. La maquinaria pesada, el uso indiscriminado de combustibles y la remoción constante de tierra habían transformado el paisaje natural en un escenario de deterioro progresivo.

Durante la operación militar, los uniformados destruyeron 6 máquinas amarillas, inutilizaron 3 más y demolieron 9 clasificadoras, además de intervenir más de 16.500 galones de ACPM, pero más allá de los resultados operacionales, el verdadero impacto se evidenció en el terreno: fuentes hídricas alteradas, suelos erosionados y contaminación que amenaza directamente la biodiversidad de la región.

El río Saldaña, eje vital para las comunidades y los ecosistemas del sur del Tolima, presentaba signos claros de afectación. La sedimentación, la posible presencia de residuos tóxicos y la intervención de sus cauces reflejan una explotación sin control que pone en riesgo no solo el equilibrio ambiental, sino también la seguridad alimentaria y la salud de las poblaciones cercanas.

De acuerdo con estimaciones técnicas, la recuperación de estas áreas podría tardar más de diez años, dependiendo de la implementación de medidas de restauración. Un tiempo que evidencia la magnitud del daño causado por estas economías ilícitas.

En paralelo, la operación logró un impacto financiero significativo sobre esta estructura criminal, con pérdidas cercanas a los 2994 millones de pesos en maquinaria, y la interrupción de una actividad que generaba más de 15.000 millones de pesos mensuales producto de la extracción ilegal de aproximadamente 27.000 gramos de oro.

El Ejército Nacional, en articulación con sus capacidades especializadas, reafirma así su compromiso con la protección del territorio, entendiendo que la seguridad también implica preservar los recursos naturales y garantizar un futuro sostenible.

Fuente: PrensaDivisión Aviación Asalto Aéreo 

ENGLISH VERSION

Military Operation Aquila: The Air Assault That Halted Environmental Devastation in Southern Tolima.

The roar of helicopters over the Saldaña River not only announced a military operation, but also marked the beginning of an urgent intervention to halt years of environmental degradation in the rural area of ​​Chaparral, Tolima, caused by illegal mining.

At 2:20 p.m. on April 17, 2026, troops from the Counter-Narcotics and Transnational Threats Command carried out an air assault in the villages of Las Cruces and Los Ángeles, an area where soldiers from the Army’s Fifth Division were deployed as part of Operation Aquila, within the framework of the Ayacucho Plus Campaign Plan. The objective: to weaken the illicit economies of the Ismael Ruiz residual armed group. However, what they found on the ground revealed an even deeper problem: an ecosystem severely damaged by illegal gold mining.

Nine clandestine mining operations were taking place. Heavy machinery, the indiscriminate use of fuel, and the constant removal of earth had transformed the natural landscape into a scene of progressive deterioration.

During the military operation, uniformed personnel destroyed six heavy machinery, disabled three more, and demolished nine sorting machines, in addition to seizing more than 16,500 gallons of diesel fuel. But beyond the operational results, the true impact was evident on the ground: altered water sources, eroded soils, and pollution that directly threatens the region’s biodiversity.

The Saldaña River, a vital artery for the communities and ecosystems of southern Tolima, showed clear signs of damage. Sedimentation, the possible presence of toxic waste, and the alteration of its riverbed reflect uncontrolled exploitation that jeopardizes not only the environmental balance but also food security and the health of nearby populations.

According to technical estimates, the recovery of these areas could take more than ten years, depending on the implementation of restoration measures. This timeframe underscores the magnitude of the damage caused by these illicit economies.

In parallel, the operation achieved a significant financial impact on this criminal organization, with losses of approximately 2.994 billion pesos in machinery, and the disruption of an activity that generated more than 15 billion pesos monthly from the illegal extraction of approximately 27,000 grams of gold.

The National Army, leveraging its specialized capabilities, thus reaffirms its commitment to protecting the territory, understanding that security also entails preserving natural resources and guaranteeing a sustainable future.

Source: Press Office, Air Assault Aviation Division