

La Conferencia Episcopal de Colombia respondió este miércoles a las declaraciones del presidente Gustavo Petro, quien afirmó públicamente que Jesús y María Magdalena eran pareja. Los obispos calificaron la afirmación como una interpretación personal sin fundamento en la tradición cristiana y advirtieron que puede generar confusión entre los creyentes.
En un comunicado, los prelados recordaron que la Iglesia sostiene la figura de Jesús como hijo de Dios y que la relación con María Magdalena se entiende en el marco de la amistad y el discipulado, no como vínculo matrimonial. Para los obispos, la declaración presidencial refleja una visión ajena a la fe católica y debe ser aclarada para evitar distorsiones en la enseñanza religiosa.
La polémica surge en un país donde la religión sigue teniendo un peso cultural y social significativo. La intervención de Petro, realizada durante un acto público, provocó reacciones inmediatas en sectores eclesiásticos y políticos, que consideran inapropiado que un jefe de Estado emita juicios sobre doctrinas religiosas.
El debate también tiene un trasfondo internacional, pues la figura de María Magdalena ha sido objeto de múltiples interpretaciones históricas y culturales. Sin embargo, la postura oficial de la Iglesia Católica se mantiene firme en rechazar cualquier versión que contradiga los Evangelios.
La respuesta de los obispos refleja la tensión entre el discurso político y la sensibilidad religiosa en Colombia, donde las palabras del presidente pueden tener repercusiones más allá del ámbito nacional, alimentando discusiones sobre la relación entre fe, poder y sociedad.
English version
Colombian bishops challenge Petro over controversial remark on Jesus and Mary Magdalene
The Colombian Episcopal Conference responded on Wednesday to President Gustavo Petro’s statement claiming that Jesus and Mary Magdalene were a couple. The bishops described the remark as a personal interpretation without basis in Christian tradition and warned it could cause confusion among believers.
In their statement, the bishops emphasized that the Church teaches Jesus as the Son of God and that his relationship with Mary Magdalene is understood within the context of friendship and discipleship, not marriage. They argued that the president’s comment reflects a view outside Catholic faith and should be clarified to avoid distorting religious teaching.
The controversy arises in a country where religion continues to play a significant cultural and social role. Petro’s intervention, made during a public event, sparked immediate reactions from ecclesiastical and political sectors, who consider it inappropriate for a head of state to issue judgments on religious doctrine.
The debate also carries international resonance, as the figure of Mary Magdalene has long been subject to diverse historical and cultural interpretations. Nevertheless, the Catholic Church’s official stance remains firm in rejecting any version that contradicts the Gospels.
The bishops’ response highlights the tension between political discourse and religious sensitivity in Colombia, where presidential statements can have repercussions beyond national borders, fueling discussions about the relationship between faith, power, and society.



