Porque el país entero conoció a través de redes sociales la gran cercanía que el hoy confeso exfuncionario corrupto tuvo en la pasada campaña electoral con el entonces candidato Gustavo Petro.
6 de mayo de 2024Por: Editorial
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La plata para pagar los sobornos a los congresistas salió del polémico contrato de los carrotanques, que buscaba llevar agua a las comunidades más pobres de La Guajira y costó 46.000 millones de pesos. | Foto: Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres
El huracán desatado por las graves denuncias de corrupción que se habrían cometido dentro de la Unidad de Gestión de Riesgo de Desastres, UNGRD, deja en evidencia, una vez más, cómo la falta de transparencia en el manejo de los recursos públicos sigue siendo el gran ‘cáncer’ que frena el desarrollo de Colombia. Y que el mismo tenga como protagonista al primer gobierno de izquierda en la historia de nuestro país – el cual llegó hace menos de dos años al poder enarbolando las banderas de un supuesto cambio – deja en claro que el grado de deterioro ético de nuestra dirigencia política es generalizado.
Pero estas son solo conclusiones iniciales a las que puede llegarse por cuenta de una trama que parece esconder hechos mucho más graves de los que conocemos hasta ahora. En efecto, estamos frente a la punta de gigante ‘iceberg’. Porque las confesiones de los dos más altos directivos de la UNGRD, Olmedo López y Sneyder Pinilla, orientadas a obtener beneficios de la Justicia, develan lo que sería una compleja trama para el pago de millonarios sobornos en el Congreso de la República.




