PROPUESTAS DE CARA A LA ASAMBLEA NACIONAL¿Fracturada oposición venezolana alista portazo a Guaidó?
Redacción Internacional Con Europa Press Bogotá Diciembre 20, 2022 – 03:45 PM 

CONSTITUCIONAL el mandato de Juan Guaidó, como presidente interino de Venezuela tiene los días contados ya que termina el próximo 4 de enero y no tendría ni uno más, por hechos ‘sobrevinientes’ tanto internos como externos.
Desgaste de tres años en el cargo, reducido margen de acción en pro de una transición democrática, una oposición fracturada y la inesperada coyuntura geoeconómica global producto de la invasión militar rusa a Ucrania, frustraron cualquier posibilidad de que ese diputado devenido a presidente forzara el anhelado cambio en Venezuela, dando algunos pasos efectivos pasa superar la crisis social que llevó a que no menos de seis millones de ciudadanos dejaran el país.
La guerra en Europa impactó duramente la economía global cuando empezaba a recuperarse de tras la pandemia del covid-19. Del coletazo de la crisis de los contenedores se pasó sorpresivamente a una disparada en el precio de los alimentos, efecto de que entre las sanciones occidentales al Kremlin se cerraron las exportaciones de cereales y fertilizantes. Posteriormente fueron otros insumos, claves para la producción en varias naciones.
Fue así como ese conflicto -que se apresta a entrar en su onceavo mes- ya no ni distante ni de bajo impacto. Y con el paso de los meses, por ser Rusia el proveedor de combustible y gas para Europa, no sólo se agravó en esa zona, sino que abrió la puerta a que los grandes consumidores de los mismos fijaran de nuevo su mirada sobre otro grande del oro negro: Venezuela.
Necesitado del petróleo ya que sus reservas mermaron ostensiblemente, el presidente de Estados Unidos, el demócrata Joe Biden, restableció contactos directos y de alto nivel con el régimen de Nicolás Maduro, sin retirar el reconocimiento que como presidente interino dio a Guaidó su antecesor, el republicano Donald Trump, en línea con lo hecho por medio centenar de países.
El calculado giro de Washington fue acompasado por exigencias para la reanudación de un diálogo político, el que efectivamente con la mediación del mandatario francés, Emmanuel Macron y del colombiano Gustavo Petro, se retomó entre el gobierno y la oposición venezolana a finales del pasado noviembre, en México.
Volver a la mesa tras 15 meses de interrupción no sólo oxigenaron al chavismo (madurismo) sino que ahondaron los desacuerdos entre las cabezas de la oposición venezolana, mientras Estados Unidos comenzó a relajar las fuertes sanciones económicas que había impuesto a Caracas.
Y aunque en ese encuentro las partes ratificaron sus ‘líneas rojas’, a saber, para la oposición que se defina un cronograma rumbo a elecciones presidenciales «libres” y el gobernante exigiendo levantar todas las sanciones que Estados Unidos les impuso, se firmó un primer acuerdo para liberar recursos venezolanos bloqueados en el extranjero (3 mil millones de dólares) para aliviar el colapso de servicios básicos. Dicho fondo, se estableció, lo manejaría Naciones Unidas.
En ese momento, la opositora Plataforma Unitaria que aúpa a una decena de partidos o movimientos antichavistas indicó que acudían al diálogo «con la urgencia y voluntad de encontrar de una vez por todas acuerdos tangibles(…) que se traduzcan en soluciones para la crisis humanitaria, el respeto a los derechos humanos (…) y especialmente» garantías para «elecciones libres y observables”.
Y tras ese primer acuerdo, Estados Unidos dio otro paso clave, aunque considerado insuficiente por Maduro: autorizó al gigante energético Chevron a retomar sus actividades en las cuatro empresas conjuntas que tiene con Petróleos de Venezuela (Pdvsa).
Fortalecido por esa decisión, pero sobre todo consciente de la oportunidad de oro que le dio la crisis energética generada por la guerra, el mandatario venezolano exigió “el levantamiento completo de todas las medidas coercitivas unilaterales sobre la industria petrolera”.
Esas decisiones devolvieron el protagonismo de Maduro en el escenario, minimizaron las presiones internacionales con las que se buscaba que cediera y ahondaron las divisiones en la plataforma opositora, con un Guaidó desdibujado, perdiendo fuerza política y hasta credibilidad ciudadana.



