

La vicepresidenta de Colombia, Francia Márquez, rechazó categóricamente cualquier tipo de acercamiento con grupos disidentes de las FARC, luego de que se filtraran conversaciones que la mencionaban en presuntos diálogos con estructuras armadas ilegales. La funcionaria emitió un comunicado el domingo 24 de noviembre de 2025, donde calificó estas acusaciones como una campaña de desprestigio en su contra y reafirmó su compromiso con la paz y la legalidad en el país.
En su pronunciamiento, Márquez fue enfática al señalar que jamás participaría en negociaciones clandestinas ni en pactos que comprometan la seguridad nacional. La vicepresidenta subrayó que su trayectoria como líder social y defensora de derechos humanos ha estado siempre enmarcada en la transparencia y el respeto a las instituciones democráticas. Además, manifestó que estas filtraciones buscan desviar la atención de los avances del gobierno en materia de justicia social y equidad.
El escándalo surgió tras la divulgación de mensajes que supuestamente vinculaban a miembros del gobierno colombiano con facciones armadas que no se acogieron al proceso de paz de 2016. Estos chats habrían sido interceptados por autoridades de inteligencia durante operaciones contra el narcotráfico en zonas rurales del país. La revelación ha generado un intenso debate político, con sectores de oposición exigiendo investigaciones exhaustivas sobre la veracidad de estos contactos.
Analistas políticos señalan que este episodio podría afectar la credibilidad del ejecutivo en un momento crucial para las negociaciones de paz total que impulsa el presidente Gustavo Petro. La estrategia gubernamental de diálogo con grupos armados ha sido controversial desde su implementación, y estas acusaciones podrían fortalecer a quienes cuestionan la viabilidad de estos acercamientos. El impacto en la imagen de Márquez, figura clave en la agenda social del gobierno, será determinante en los próximos meses.
La Fiscalía General aún no se ha pronunciado oficialmente sobre si iniciará investigaciones formales relacionadas con las conversaciones filtradas. Mientras tanto, organizaciones de la sociedad civil han pedido claridad sobre los protocolos que sigue el gobierno en sus acercamientos con actores armados, enfatizando la necesidad de mantener la transparencia en cualquier proceso de diálogo que involucre a estructuras al margen de la ley.
English version
Francia Márquez denies links with dissidents after leak
Colombia’s Vice President, Francia Márquez, categorically rejected any type of approach with dissident groups from the FARC, after conversations mentioning her in alleged dialogues with illegal armed structures were leaked. The official issued a statement on Sunday, November 24, 2025, where she described these accusations as a smear campaign against her and reaffirmed her commitment to peace and legality in the country.
In her statement, Márquez was emphatic in pointing out that she would never participate in clandestine negotiations or pacts that compromise national security. The vice president emphasized that her trajectory as a social leader and human rights defender has always been framed in transparency and respect for democratic institutions. Additionally, she stated that these leaks seek to divert attention from the government’s progress in matters of social justice and equity.
The scandal emerged after the disclosure of messages that allegedly linked members of the Colombian government with armed factions that did not join the 2016 peace process. These chats would have been intercepted by intelligence authorities during operations against drug trafficking in rural areas of the country. The revelation has generated an intense political debate, with opposition sectors demanding thorough investigations into the veracity of these contacts.
Political analysts point out that this episode could affect the executive’s credibility at a crucial moment for the total peace negotiations promoted by President Gustavo Petro. The government’s strategy of dialogue with armed groups has been controversial since its implementation, and these accusations could strengthen those who question the viability of these approaches. The impact on Márquez’s image, a key figure in the government’s social agenda, will be decisive in the coming months.
The Attorney General’s Office has not yet officially commented on whether it will initiate formal investigations related to the leaked conversations. Meanwhile, civil society organizations have called for clarity on the protocols the government follows in its approaches with armed actors, emphasizing the need to maintain transparency in any dialogue process involving structures outside the law.



