

EL FAST TRACK SOLUCIÓN A UNA AMENAZA POLÍTICA
POR : LUIS ALBERTO FIGUEROA – LUALFI –
TARJETA PROFESIONAL 0222 EXPEDIA POR EL MINISTERIO DE EDUCACIÓN NACIONAL.
En el inicio del nevo periodo legislativo, la figura del fast track cobra fuerza nuevamente como una herramienta crucial para la aprobación de reformas constitucionales.
Este mecanismo diseñado para acortar tiempo en los debates legislativos, busca facilitar la implementación de cambios estructurales en un tiempo reducido, una propuesta recurrente del actual gobierno.
El fast track, conocido también como procedimiento legislativo abreviado, permite reducir los debates necesarios para la aprobación de reformas constitucionales de ocho a cuatro: os en Cámara de Representantes y dos en Senado.
Este mecanismo fue utilizado en 2016 para la implementación del acuerdo de paz entre el Estado colombiano y las extintas Farc, y y se propone nuevamente para agilizar la aprobación de reformas puntuales que el gobierno considera esenciales.
A pesar de que el fast track reduce los tiempos de debate, las reformas pueden ser rechazadas en cualquier etapa de los cuatro debates legislativos.
El ambiente político actual en el país es complejo, comenta el presidente Prieto Urrego.
La viabilidad del fast track depende de la capacidad del gobierno para generar consensos y superar la percepción de presión que sienten muchos congresistas. Las reformas necesarias para cumplir con el acuerdo de paz, que se espera sean tramitadas por fast track, enfrentan un camino más complicado debido a esta dinámica de tensión política.

