

Por: Luis Alberto Figueroa, Comunicador Social Periodista. Tarjeta Profesional 0222 expedida por el Ministerio de Educación Nacional
Las instituciones educativas de Dosquebradas enfrentan una preocupante escasez de docentes orientadores en medio del aumento de casos relacionados con la salud mental entre niños y jóvenes. Actualmente, el municipio cuenta únicamente con 21 profesionales de orientación para atender a una población de 24.582 estudiantes, lo que representa un promedio de 1.170 alumnos por cada orientador, cifra muy superior a la recomendada de un psicoorientador por cada 400 estudiantes.
La situación ha generado inquietud entre padres de familia, docentes y sectores educativos, quienes consideran insuficiente la capacidad de atención frente a problemáticas como ansiedad, depresión, conflictos familiares, acoso escolar y dificultades emocionales que afectan cada vez más a la población estudiantil. El déficit de personal especializado limita el acompañamiento oportuno y la prevención de situaciones de riesgo dentro de las aulas.
Expertos en educación advierten que el fortalecimiento de los programas de orientación escolar se ha convertido en una necesidad urgente, especialmente después de los cambios sociales y emocionales que han impactado a los estudiantes en los últimos años. La falta de profesionales no solo afecta el bienestar psicológico de los alumnos, sino también el desempeño académico y la convivencia institucional.
En varios planteles educativos, los orientadores deben atender simultáneamente cientos de casos relacionados con convivencia, salud emocional, consumo de sustancias psicoactivas y procesos familiares complejos. Esta sobrecarga laboral dificulta la realización de seguimientos permanentes y reduce la posibilidad de desarrollar programas preventivos enfocados en el bienestar integral de los estudiantes.
La creciente preocupación por la salud emocional de niños y adolescentes ha llevado a distintos sectores a solicitar mayores inversiones en personal especializado para las instituciones educativas de Dosquebradas. La comunidad educativa insiste en que fortalecer el acompañamiento psicológico y emocional es fundamental para garantizar ambientes escolares seguros y una formación integral para las nuevas generaciones.
English version
Mental Health Crisis in Dosquebradas: One Counselor for More Than a Thousand Students
Educational institutions in Dosquebradas are facing a serious shortage of school counselors amid a growing increase in mental health cases among children and young people. The municipality currently has only 21 counseling professionals serving a student population of 24,582, meaning there is an average of 1,170 students for every counselor, far above the recommended ratio of one counselor for every 400 students.
The situation has raised concern among parents, teachers, and education sectors, who consider the current level of support insufficient to address issues such as anxiety, depression, family conflicts, bullying, and emotional difficulties that increasingly affect students. The shortage of specialized staff limits timely assistance and the prevention of risk situations within schools.
Education experts warn that strengthening school counseling programs has become an urgent necessity, especially after the social and emotional changes that have impacted students in recent years. The lack of professionals affects not only students’ psychological well-being but also academic performance and school coexistence.
In several schools, counselors are forced to handle hundreds of cases simultaneously, including coexistence problems, emotional health issues, substance abuse, and complex family situations. This excessive workload makes continuous follow-up difficult and reduces the possibility of implementing preventive programs focused on students’ overall well-being.
The growing concern over the emotional health of children and adolescents has led different sectors to call for greater investment in specialized personnel for educational institutions in Dosquebradas. The educational community insists that strengthening psychological and emotional support is essential to guarantee safe school environments and comprehensive education for future generations.



