Conozca más sobre la historia de Montenegro y los detalles clave de su fundación

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Conozca más sobre la historia de Montenegro y los detalles clave de su fundación

Toñita Granada, Noé Alegría y Miguel María Duque, fundadores de Montenegro.Foto : Cortesía

Un repaso por dos reseñas escritas y un testimonio oral que se relacionan con los primeros años de fundación de Montenegro.

Si de la fundación de alguno de los municipios quindianos existe prolija información, es la deMontenegro la que más llama la atención por parte de los investigadores del desenvolvimiento social y regional de principios del siglo XX. Son dos publicaciones las que contienen esos párrafos ilustrativos. La primera es el polémico libro de don Luis Arango Cardona titulado ‘Recuerdos de la guaquería en el Quindío‘ (Editorial de Cromos Luis Tamayo & Co., Bogotá, 1924). En las páginas 10 y 11, el autor anota lo siguiente:

En el Quindío se fue desarrollando paulatinamente el conocimiento de guaquear sin resultado satisfactorio hasta el año de 1885, año en que empezaron a sacar oro en distintas partes. A partir de esta época hubo un progreso en la guaquería, sin interrupción hasta 1914, en que ya comenzó la decadencia”. 

Es en el párrafo siguiente donde don Luis menciona por primera vez el nombre del municipio, citando y describiendo la guaquería en muchos parajes de su jurisdicción en las páginas del libro: “Se descubre el pueblo de Montenegro, donde sacan el oro por quintales; días de gloria para los guaqueros, pues casi todos encontraban desquite. Su fama fue extendiéndose por muchas partes; a distancia iba alterándose la cifra de oro sacado. El entusiasmo fue grande; muchas personas no conocían guacas y en su vida no habían cogido un recatón en sus manos, y se iban a guaquear”. 

La segunda publicación se encuentra en el Boletín de Historia y Antigüedades, órgano informativo de la Academia Colombiana de Historia del año 1926. Fue escrita por un sacerdote católico llamado José Felipe López Montes, bajo el título de ‘Monografía de Montenegro en el departamento de Caldas’. Es esta, a la sazón, más completa y estructurada que la del señor Arango Cardona. El presbítero -quien había oficiado en Montenegro años antes- se refiere a la población en varios tópicos de su historia y vida cotidiana e institucional. 

Son interesantes todos los párrafos de su monografía, pero solo transcribo dos, que nos refleja un matiz relacionado con la toponimia, ya que todavía se discute si el nombre del municipio corresponde a la interpretación deducida de los fragmentos escritos del padre López Montes o si adopta el criterio de un nombre tomado de algún país del exterior, como el europeo Montenegro, por ejemplo. Así reza el primer párrafo (página 626): 

“Montenegro llamaron los primeros exploradores la bella región que hoy lleva este nombre, porque cuando alguno preguntaba dónde se hallan las guaquerías más ricas, para señalarles el punto, le respondían que en los alrededores de un monte negro que se divisaba desde lo alto de la cordillera donde está la población de Filandia y desde otra eminencia que descuella sobre los terrenos de Circasia. Desde esos puntos, según lo refieren los primeros exploradores, se divisaba la hoya del Quindío, como un inmenso mar de bellezas naturales, cubierto de hermosísimos guaduales, los que daban al paisaje un tinte fascinador de verde amarillo inimitable; era como una inmensa copa de esmeralda, coronada por la blanquísima hostia de las nieves eternas del páramo del Quindío “. 

En el siguiente párrafo (página 627), el sacerdote aborda un tema que se enseñorea con la arqueología, aunque con el tono de destrucción del patrimonio, que también se encuentra en el libro de Arango Cardona: 

“Lo que sí se puede afirmar con toda seguridad es que los indígenas de este territorio eran, con los de la parte baja de Filandia, los más ricos, pues abundaban las prendas de vestir del más puro oro. Don Noé Alegrías, que llegó desde los primeros días del entusiasmo por las riquezas de los sepulcros indígenas, nos asegura que era muy común encontrar sepulcros con grandes pecheras o escudos de oro purísimo, que cubrían perfectamente todo el pecho, a semejanza de los escudos antiguos; polainas, también de oro, que cubrían a un hombre fornido desde el pie hasta la rodilla; puños con sus correspondientes ojales de bastante anchura y pulseras. Todas estas bellezas arqueológicas se perdieron casi en su totalidad, porque un señor pereirano, don Andrés Hurtado, las compraba a precios muy bajos, y luego parece que, a su vez, las hubiera enterrado, porque no volvieron a aparecer por parte ninguna. Fue tanto el oro que compró dicho señor que a un sacerdote amigo suyo le dijo en cierta ocasión que había hecho un colchón de oro, para que no le fueran a robar…” 

Si de fuentes se trata -sobre los primeros años de este pueblo quindiano- no podemos despreciar una tercera versión, en este caso, recogida de forma oral en el año de 1996, de labios de un líder indígena embera chamí que fungía como representante del recién creado Cabildo Indígena Mayor del Quindío, con sede en la vereda Samaria de Montenegro, un puerto fluvial a orillas del río de La Vieja, que limita con el municipio de Obando, departamento del Valle del Cauca

Los párrafos no continuos del primer tomo de la obra de Arango Cardona, redactados por él en La Tebaida el 23 de abril de 1918, dan cuenta de aspectos vitales sobre la intensa guaquería (saqueo de tumbas indígenas prehispánicas) sucedidos desde cuatro años antes de la fundación oficial de Montenegro. 

Mientras tanto, el padre López Montes, en una redacción mejor estructurada, va mencionando muchos datos que hoy permitirían a la arqueología interpretar el momento histórico relacionado con los pueblos antiguos que habitaron el territorio y que pudieron corresponder a dos periodos poblacionales, el Temprano o Quimbaya Clásico y el Tardío o Quimbaya Tardío y que es lo genérico para referirse al desarrollo cultural de la región del Cauca Medio, a la cual pertenece el municipio de Montenegro. Pero también trata el sacerdote lo relacionado con aspectos de los primeros años del poblado. Por eso menciona otros nombres de fundadores, como Miguel Duque, José Peláez e Isaías González. 

Ambas publicaciones, las de Arango y López, configuran un primer matiz, el arqueológico, vinculado a la fundación de Montenegro. 

Para contextualizar mejor la información histórica, traigo a colación la información general sobre el municipio, contenida en un suplemento del “Magazín Cartelera en Hojalata” y publicado en Armenia el 14 de octubre de 2018, bajo el título ‘Aspectos básicos de los municipios del departamento del Quindío’, por Noemí Pinto Arias. 

“Montenegro: Nombre inicial, ‘Villa Quindío’. Fecha de fundación, octubre 19 de 1890. Corregimiento según Acuerdo no.08 del 10 de septiembre de 1897 del Concejo Municipal de Filandia. Municipio, mediante Ordenanza no.14 de abril 4 de 1911 de la Asamblea Departamental de Caldas. Las perífrasis más conocidas son ‘Cuna del civismo’, ‘Perla del Roble’, ‘Emporio Cafetero’ y ‘Asiento de la Cultura Cafetera’. El himno municipal es autoría de Luis Carlos Flórez. La bandera municipal fue ideada por Jairo Baena Quintero, Alberto Pava Londoño, Alberto de la Pava Echeverri y Luis Álvarez Henker. El escudo municipal es autoría de María Victoria Liévano Rodríguez e instituido por Acuerdo no.075 de mayo 30 de 1990. Su extensión superficiaria es de 149 kilómetros cuadrados”. 

El segundo matiz sugerido es de carácter etnográfico y también se entronca en el período fundacional. Aunque requiere de mayor profundización investigativa y de un rastreo genealógico y archivístico para su comprobación, él se refiere a un testimonio relatado por David Marcial, uno de los cabildantes indígenas y con quien nos encontramos en Puerto Samaria, el 18 de marzo de 1996, cuando la alcaldía ofició la ceremonia de constitución legal del Cabildo Mayor del Quindío, el primero en la historia del departamento. Así se anotó en esa oportunidad: 

“En una época que puede corresponder a la llegada de los primeros colonizadores al territorio del Quindío, arribó Juan Bedoya Siágama (nacido en 1860), padre de Martín Bedoya. Este fue un reputado jaibaná, conocido por todos como el Cacique Mayor, hasta el año 1970, cuando murió en el Quindío. A finales del siglo XIX, después de vivir en varios sitios, que hoy corresponden geográficamente a lo que son las veredas Nápoles y Caracolí, una hija de Martín Bedoya se casa con Carlos Gutiérrez Siágama, cuyos padres habían venido del occidente con los primeros pobladores. Los hermanos de Carlos, Francisco y Juan de la Cruz, se establecen en Montenegro con sus familias y de allí desciende el primer gobernador del Cabildo del Quindío, Luis Evelio Gutiérrez”. 

Dos reseñas escritas y un testimonio oral que se relacionan con los primeros años de fundación de Montenegro, y que configuran un pasado donde el protagonismo indígena prehispánico – y probablemente el actual – prevalecen con su importancia histórica