COLUMNA DEL PRESIDENTE DE LA ASOCIACIÓN DE PERIODISTAS DE RISARALDA (Pri), RUBEN DARÍO FRANCO NARVÁZ, INVESTIGADOR, POETA, ESCRIOTOR, COLUMNISTA Y COMUNICADOR SOCIAL

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Notieje.com – Página 117 – Noticias de Risaralda, Colombia y el Mundo

A ACTIVIDAD DEL AMOR POLÍTICO.

AMOR EFECTIVO, LA ACTIVIDAD DEL AMOR POLÍTICO, LOS DESVELOS DEL AMOR. ESTOS SON LOS TRES TEMAS DE HOY, CONTEMPLADOS EN LA ENCÍCLICA FRATELLI TUTTI DEL PAPA FRANCISCO.

AQUÍ, EN EL PERIÓDICO CIBERESPACIAL WWW.NOTIEJE.COM CON LA DIRECCIÓN GENERAL DEL PERIODISTA LUIS ALBERTO FIGUEROA, SEGUIMOS CUMPLIENDO CON LA MISIÓN DE LLEVAR EL  MENSAJE ESPIRITUAL DE ARMONÍA Y COMPRENSIÓN ENTRE LOS HUMANOS.

QUE TENGAN UN FELIZ DÍA.

Amor efectivo

183. A partir del «amor social»172 es posible avanzar hacia una civilización del amor a la que todos podamos sentirnos convocados. La caridad, con su dinamismo universal, puede construir un mundo nuevo,173 porque no es un sentimiento estéril, sino la mejor manera de lograr caminos eficaces de desarrollo para todos. El amor social es una «fuerza capaz de suscitar vías nuevas para afrontar los problemas del mundo de hoy y para renovar profundamente desde su interior las estructuras, organizaciones sociales y ordenamientos jurídicos».174

184.La caridad está en el corazón de toda vida social sana y abierta. Sin embargo, hoy «se afirma fácilmente su irrelevancia para interpretar y orientar las responsabilidades morales».175 Es mucho más que sentimentalismo subjetivo, si es que está unida al compromiso con la verdad, de manera que no sea «presa fácil de las emociones y las opiniones contingentes de los sujetos».176 Precisamente su relación con la verdad facilita a la caridad su universalismo y así evita ser «relegada a un ámbito de relaciones reducido y privado».177 De otro modo, será «excluida de los proyectos y procesos para construir un desarrollo humano de alcance universal, en el diálogo entre saberes y operatividad».178 Sin la verdad, la emotividad se vacía de contenidos relacionales y sociales. Por eso la apertura a la verdad protege a la caridad de una falsa fe que se queda sin «su horizonte humano y universal».179

169 Carta enc. Laudato si’ (24 mayo 2015), 231: AAS 107 (2015), 937.

170 BENEDICTO XVI, Carta enc. Caritas in veritate (29 junio 2009), 2: AAS 101 (2009), 642. 171 CONSEJO PONTIFICIO JUSTICIA Y PAZ, Compendio de la doctrina social de la Iglesia, 207. 172 S. JUAN PABLO II, Carta enc. Redemptor hominis (4 marzo 1979), 15: AAS 71 (1979), 288.

173 Cf. S. PABLO VI, Carta enc. Populorum progressio (26 marzo 1967), 44: AAS 59 (1967), 279.

174 CONSEJO PONTIFICIO JUSTICIA Y PAZ, Compendio de la doctrina social de la Iglesia, 207.

175 BENEDICTO XVI, Carta enc. Caritas in veritate (29 junio 2009), 2: AAS 101 (2009), 642.

176 Ibíd., 3: AAS 101 (2009), 643.

177 Ibíd., 4: AAS 101 (2009), 643.

178 Ibíd.

179  Ibíd., 3: AAS 101 (2009), 643.

185.La caridad necesita la luz de la verdad que constantemente buscamos y «esta luz es simultáneamente la de la razón y la de la fe»,180 sin relativismos. Esto supone también el desarrollo de las ciencias y su aporte insustituible para encontrar los caminos concretos y más seguros para obtener los resultados que se esperan. Porque cuando está en juego el bien de los demás no bastan las buenas intenciones, sino lograr efectivamente lo que ellos y sus naciones necesitan para realizarse.

LA ACTIVIDAD DEL AMOR POLÍTICO

186.Hay un llamado amor “elícito”, que son los actos que proceden directamente de la virtud de la caridad, dirigidos a personas y a pueblos. Hay además un amor “imperado”: aquellos actos de la caridad que impulsan a crear instituciones más sanas, regulaciones más justas, estructuras más solidarias.181 De ahí que sea «un acto de caridad igualmente indispensable el esfuerzo dirigido a organizar y estructurar la sociedad de modo que el prójimo no tenga que padecer la miseria».182 Es caridad acompañar a una persona que sufre, y también es caridad todo lo que se realiza, aun sin tener contacto directo con esa persona, para modificar las condiciones sociales que provocan su sufrimiento. Si alguien ayuda a un anciano a cruzar un río, y eso es exquisita caridad, el político le construye un puente, y eso también es caridad. Si alguien ayuda a otro con comida, el político le crea una fuente de trabajo, y ejercita un modo altísimo de la caridad que ennoblece su acción política.

Los desvelos del amor

187. Esta caridad, corazón del espíritu de la política, es siempre un amor preferencial por los últimos, que está detrás de todas las acciones que se realicen a su favor.183 Sólo con una mirada cuyo horizonte esté transformado por la caridad, que le lleva a percibir la dignidad del otro, los pobres son descubiertos y valorados en su inmensa dignidad, respetados en su estilo propio y en su cultura, y por lo tanto verdaderamente integrados en la sociedad. Esta mirada es el núcleo del verdadero espíritu de la política. Desde allí los caminos que se abren son diferentes a los de un pragmatismo sin alma. Por ejemplo, «no se puede abordar el escándalo de la pobreza promoviendo estrategias de contención que únicamente tranquilicen y conviertan a los pobres en seres domesticados e inofensivos. Qué triste ver cuando detrás de supuestas obras altruistas, se reduce al otro a la pasividad».184 Lo que se necesita es que haya diversos cauces de expresión y de participación social. La educación está al servicio de ese camino para que cada ser humano pueda ser artífice de su destino. Aquí muestra su valor el principio de subsidiariedad, inseparable del principio de solidaridad.

180 Ibíd.AAS 101 (2009), 642.

181 La doctrina moral católica, siguiendo la enseñanza de santo Tomás de Aquino, distingue entre el acto “elícito” y el acto “imperado” (cf. Summa Theologiae, I-II, q. 8-17; MARCELLINO ZALBA, S.J., Theologiae moralis summa. Theologia moralis fundamentalis. Tractatus de virtutibus theologicis, ed. BAC, Madrid 1952, vol. 1, 69; ANTONIO ROYO MARÍN, O.P., Teología de la perfección cristiana, ed. BAC, Madrid 1962, 192-196). 182 CONSEJO PONTIFICIO JUSTICIA Y PAZ, Compendio de la doctrina social de la Iglesia, 208.

183 Cf. S. JUAN PABLO II, Carta enc. Sollicitudo rei socialis (30 diciembre 1987), 42: AAS 80 (1988), 572-574;

ÍD., Carta enc. Centesimus annus (1 mayo 1991), 11: AAS 83 (1991), 806-807.

184 Discurso a los participantes en el Encuentro mundial de Movimientos populares (28 octubre 2014): AAS

106 (2014), 852.

188. Esto provoca la urgencia de resolver todo lo que atenta contra los derechos humanos fundamentales. Los políticos están llamados a «preocuparse de la fragilidad, de la fragilidad de los pueblos y de las personas. Cuidar la fragilidad quiere decir fuerza y ternura, lucha y fecundidad, en medio de un modelo funcionalista y privatista que conduce inexorablemente a la “cultura del descarte”. […] Significa hacerse cargo del presente en su situación más marginal y angustiante, y ser capaz de dotarlo de dignidad».185 Así ciertamente se genera una actividad intensa, porque «hay que hacer lo que sea para salvaguardar la condición y dignidad de la persona humana».186 El político es un hacedor, un constructor con grandes objetivos, con mirada amplia, realista y pragmática, aún más allá de su propio país. Las mayores angustias de un político no deberían ser las causadas por una caída en las encuestas, sino por no resolver efectivamente «el fenómeno de la exclusión social y económica, con sus tristes consecuencias de trata de seres humanos, comercio de órganos y tejidos humanos, explotación sexual de niños y niñas, trabajo esclavo, incluyendo la prostitución, tráfico de drogas y de armas, terrorismo y crimen internacional organizado. Es tal la magnitud de estas situaciones y el grado de vidas inocentes que va cobrando, que hemos de evitar toda tentación de caer en un nominalismo declaracionista con efecto tranquilizador en las conciencias. Debemos cuidar que nuestras instituciones sean realmente efectivas en la lucha contra todos estos flagelos».187 Esto se hace aprovechando con inteligencia los grandes recursos del desarrollo tecnológico.

189. Todavía estamos lejos de una globalización de los derechos humanos más básicos. Por eso la política mundial no puede dejar de colocar entre sus objetivos principales e imperiosos el de acabar eficazmente con el hambre. Porque «cuando la especulación financiera condiciona el precio de los alimentos tratándolos como a cualquier mercancía, millones de personas sufren y mueren de hambre. Por otra parte, se desechan toneladas de alimentos. Esto constituye un verdadero escándalo. El hambre es criminal, la alimentación es un derecho inalienable».188 Mientras muchas veces nos enfrascamos en discusiones semánticas o ideológicas, permitimos que todavía hoy haya hermanas y hermanos que mueran de hambre o de sed, sin un techo o sin acceso al cuidado de su salud. Junto con estas necesidades elementales insatisfechas, la trata de personas es otra vergüenza para la humanidad que la política internacional no debería seguir tolerando, más allá de los discursos y las buenas intenciones. Son mínimos impostergables.