Columna del Abogado, Escritor y Columnista, Augusto Mejia Gonzàlez

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LA JUSTICIA ESPECIAL PARA LA PAZ EN ENTREDICHO

 La Inmensa mayoría de los colombianos añoramos la paz, salvo algunos insensatos.

El gobierno de Juan Manuel Santos les concedió a los guerrilleros de Las FARC en las negociaciones en La Habana, casa carro y beca, con tal de que depusieran las armas y acabasen las obsoletas formas de lucha.

Pero en el fondo de la justicia radican elementos primordiales como la equidad y los principios latinos de: “Doy para que des”; “Doy para que hagas”; “Hago para que des, hago para que hagas”;

Es decir, la Nación Colombiana les entrego a las Farc la libertad, manutención, protección, con tal de que entregaran las armas, las caletas, las minas, y se comprometieran con las víctimas a la reparación, a la no repetición y aceptar sus delitos.

Firmada la paz, entraron derecho al Congreso de La República, sin comenzar a dar, sin reciprocidad.

Algunos de “los duros”, “Como El Paisa”, resolvieron más bien volver al camino del atajo que les era tan querido.

Pero la manzana de la discordia entre La JEP y el resto de la Justicia Del País es el Señor Jesús Santrich, a quien le pareció que le faltaba la encima del narcotráfico, aunque no pueda ver con claridad los dólares.

Las actividades relacionadas con el narcotráfico, realizadas por algún guerrillero, después de entrar en vigencia los acuerdos de paz, no serían resueltos por la JEP sino por la Justicia Ordinaria.

No obstante, las abundantísimas pruebas enviadas por los EE. UU a Colombia y conocidas en el Orbe, del negocio de toneladas de cocaína enviadas a USA por Jesús Santrich, en contumacia con el Cartel de Sinaloa, la JEP, a resuelto no aceptar la solicitud de extradición para que este Señor pueda expandir sus conocimientos desde El Congreso de La República.

Ante tanta desfachatez, al Fiscal Néstor Humberto Martínez, no le ha quedado otro camino que renunciar, porque no nos encontramos ante un choque de trenes de Las Altas Cortes, sino frente al descarrilamiento total de la justicia colombiana.

Y todo porque a la extrema izquierda del País, le ha parecido que las tropelías cometidas por la guerrilla durante los últimos 60 años son de mejor familia que las realizadas por los paramilitares en los últimos 30. ¿Quién podrá redimirnos?

AUGUSTO MEJIA GONZALEZ