El presidente Gustavo Petro de Colombia, no desperdicia barranquito, sobre todo internacional, para irse contra el capitalismo y la propiedad privada; pero su obsesión primordial es la de enfrentar el cambio climático, lo que está bien. En su reciente discurso en la 78 Asamblea de la ONU, Petro lanzó fuertes ataques contra el sistema financiero mundial y a las potencias, especialmente a Estados Unidos, expresando románticamente que: “No hay que pensar en cómo expandir la vida en las estrellas sino en cómo no acabarla en nuestro planeta”. Fue positiva la propuesta de un “Nuevo Plan Marshall”; y ahora reducir la deuda externa de los países vulnerables para que puedan invertir esos recursos en la acción climática”. Fue también positiva la propuesta de Petro sobre la necesidad de acallar los fusiles em Ucrania y Palestina; Pero para el internacionalista Manuel Alejandro Rayran, la propuesta petrista de que: “La solución es cambiar ganancias y rentabilidad por amor”, no funciona por antieconómica. Con respecto al cambio de la lucha contra las drogas, Sergio Gómez, corresponsal de El Tiempo considera que:” En la administración del presidente Biden hay conciencia que tras tres décadas de la lucha anti narcóticos, es necesario un enfoque diferente”. Frente a la migración, Petro fue critico en la forma en que los países desarrollados han asumido la inmigración y la forma en que cuestionan sus fronteras. Olvida Petro que, han sido Los Estados Unidos, la nación que más migrantes ha recibido de todo el mundo, incluyendo a los venezolanos y cubanos; y que frente a los bloqueos de USA a la Isla de Cuba se debe a los misiles que estableció Rusia, desde Cuba, en la década de 1.970 contra nuestra gran nación hermana del norte.
AUGUSTO MEJIA GONZALEZ


