Mi propuesta al ministro Gaviria. Por el abogado, Comunicados Social Periodista Luis Garcia Quiroga, Columnista del Periódico www.notieje.com cubriendo los cinco Continentes del Tercer Planeta Solar: Europa, América, Asia, Oceanía y Äfrica.

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Columna del Abogado, Escritor y Periodista, Luis Garcia Quiroga –  Notieje.com
En qué piensa un alcalde? - El Diario

Si el gobierno del presidente Petro está comprando tierras para entregar a los campesinos y mejorar la producción del campo garantizando la soberanía alimentaria, de la misma manera, ¿debería comprar algunas universidades privadas para garantizar el acceso de los jóvenes de escasos recursos a la educación superior, tal como lo prometió en la campaña electoral?

Se me ocurrió esa idea camino a Expofuturo el pasado viernes a la rueda de prensa con el ministro de Educación Alejandro Gaviria, pues gracias al conocimiento que en los recientes cinco años he tenido como asesor de comunicaciones en la Universidad Libre, conozco la compleja situación que viven casi todas las universidades privadas del país, que cumpliendo una función pública, lo hacen como organizaciones privadas sin ánimo de lucro con más exigencias de requisitos, que apoyo del Estado.

Más que una pregunta, fue una propuesta pensada por fuera de la caja, y una inquietud surgida de la preocupante crisis de la educación superior en la que se encuentran los jóvenes que por centenares de miles, con la dictadura del mérito, no alcanzan cupo en academias como la Universidad Tecnológica de Pereira, la única pública entre más de 20 universidades que operan en Risaralda, tal como se lo indiqué al ministro Gaviria.

Mientras la UTP está llegando a los 20 mil estudiantes, algunas universidades privadas de la región registran disminución en matrículas de estudiantes, algunos casos sensible. De allí que el Gobierno Nacional debería al menos suscribir convenios para subsidiar matrículas a estudiantes de precarios recursos, pues tampoco el Icetex es solución para ellos, dados los requisitos frente a las condiciones y limitantes existentes.

Igual fenómeno sucede en el Sena, en donde las limitaciones de cupos hacen cada vez más inaccesibles las oportunidades al punto de que para un curso de cosmética se inscriben más de 300 aspirantes con solo 30 cupo disponibles. ¿Qué decir de otras áreas de capacitación con mayor demanda y pertinencia laboral?.

En verdad no esperaba una respuesta positiva del Ministro. Soy consciente de que el palo no está para comprar costosas infraestructuras universitarias. Con la compra de tierras tiene. Solo quise expresar una idea surgida de la cruda realidad que el ministro Gaviria conoce, pero no puede o no quiere intentar nada para remediarlo, lo que es paradójico en un gobierno que se dice promotor de la incorporación del país en la corriente moderna de la Sociedad del Conocimiento.

Sin academia, sin ciencia, sin tecnología, sin innovación, no hay conocimiento. Lo que tendremos es una gran porción de las nuevas generaciones sin formación académica frente a las oportunidades reales de incorporarse al desarrollo y a la exigente modernidad que requiere gente preparada para los nuevos desafíos sociales, económicos, culturales y políticos.

Según Alejandro Cheyne García, rector de la Universidad del Rosario, desde 2014 la línea de decrecimiento de matrículas de estudiantes en las universidades privadas está cada año, cada vez más, de capa caída. La pandemia fue una contribuyente adicional a las dificultades y costos de operación que viven muchas universidades privadas, inclusive de alto turmequé.

En el caso de las universidades privadas de Pereira, solamente la Católica, la Libre y el Áreandina generan más trabajo (profesores, personal administrativo y logístico) que muchas fábricas o establecimientos de comercio de la ciudad.

Además de las deserciones por razones económicas, de oportunidades y de pertinencia laboral, hay al menos una docena de indicadores que muestran las causas del alejamiento de los jóvenes de las universidades, entre ellas el escandaloso 45% de los ninis, jóvenes de ambos sexos que ni estudian ni trabajan, según el Dane.

A propósito de mi descabellada propuesta al ministro Gaviria, solo me queda la satisfacción de intentar interpretar una necesidad sentida de los jóvenes sin oportunidades, del mismo modo que en la campaña al Congreso le decía yo al senador Iván Marulanda que la decisión del presidente Duque de aportar $760 mil millones en matrícula cero, le hacía un daño colateral a las universidades privadas que, cumpliendo una función pública, del Estado solo reciben exigencias.