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CICATRICES IMBORRABLES EN EL CORAZÓN DE OTONIEL
Por: Rubén Darío Franco Narváez. Cuando se ha sufrido la violencia en carne propia, es imposible borrarla del interior. El recuerdo, es lamentable cicatriz en su corazón. Las huellas de violencia siguen punzando al impresionable corazón del «viejo» periodista OTONIEL PARRA ARIAS – nacido en la legendaria población valluna «Rojas Pinilla» y moldeado en La Perla del Otún-. Opar, periodista pereirano, es miembro principal del PRI. Tiene 30 años de experiencia en Instituciones Públicas; entre ellas, la Secretaría de Prensa de la Presidencia de la República, Gobernación de Risaralda y Alcaldía de Pereira. Departamento Técnico de Coldeportes Risaralda. En lo privado, redactor de La Tarde y Diario del Otún de Pereira. Medios propios: periódicos Hechos y Noticias, Pereira, Vendamás, Bogotá; y, Alfa-Noticias, fundado en Madrid España y actualmente operando desde Medellín-Colombia. Otoniel Parra Arias, en el piso 7 de edad; aparte de su incansable misión periodística, dedica largas horas a verter sus conocimientos en interesantes libros. El año anterior publicó «El Imperio que surgió del Mar de las Tinieblas». Acaba de salir a luz pública, en formato de 23 x 15 cms.,110 páginas. La Carátula: título LOS PARRA, subtítulo HISTORIA DE UNA FAMILIA –OTONIEL PARRA ARIAS. Una foto Remembranza anecdótica familiar dentro de la violencia partidista (Liberales/Conservadores) de Colombia en el Siglo XX. En la última carátula foto del autor y una mini-biografía, cerrando con: Miembro del Círculo de Periodistas de Risaralda –PRI-. El primer párrafo del Prólogo, Los Parra, compendia el libro: «Dedico este libro en lo personal a la memoria de mi padre, Anatolio Parra Cruz y en general a tantas familias que en triste tradición han brindado y perdido el futuro de sus vidas e ilusiones por malas decisiones de sus líderes bajo promesas partidistas que nunca llegaron a cumplirse.» Otoniel Parra Arias -OPAR-, resume: «Colombia ha sido desde sus orígenes un país sacudido por la violencia… La llamada Violencia, con mayúscula, que dominó la historia de Colombia entre el año 46 y el 58 (y se prolongó luego hasta hoy en sucesivos golpes de sangre), fue en realidad una suma de muchas y variadas violencias con minúscula: políticas, sociales, económicas y religiosas. Las unificó a todas, el hecho de que fueron impulsadas por los gobiernos de la época.» Opar se autodefine como «viejo»; pero, es un decano periodista en acción.
CONTENIDO La Primera Página: sobre una P gigante LOS PARRA Historia de una familia. Otoniel Parra. En la página 4, a La izquierda: Los Parra Historia de una familia Otoniel Parra Arias. ISBN 978-958-49-5269-1/ Primera Edición: febrero de 2022. Coordinación: Carlos Romer Marín. Corrección de Textos: Isabela Chejne. Diseño, diagramación e impresión: Taller Artes y Letras S.A.S. En la página 5: Los Parra / Historia de una familia. Ensayo histórico sobre un capítulo de la violencia partidista (liberales y conservadores) a mediados del siglo XX. /Relato sobre la vida del campesino y negociante de propiedad raíz, Anatolio Parra Cruz y su familia en el marco de la violencia partidista a mediados de los años sesenta del pasado siglo, con análisis a modo de ensayo sobre este triste evento que ensombreció a Colombia y cuyos efectos todavía persisten. Experiencias personales del periodista Otoniel Parra Arias, durante su infancia y juventud dentro del desarrollo de la violencia en el Valle del Cauca y Caldas, actual Risaralda. Medellín, enero 2022. En la Página 7: ÍNDICE. / El Prólogo P. 11. -Capítulo I: – Resumen de vida y muerte -remembranza de juventud -17 / El Dovio 19. / Cuando se acrecentó la violencia partidista 21. / El desconocimiento popular que generó la protesta armada que aún continúa 24. / Anatolio Parra Cruz 27. / Instantes de alegría infantil 29. / La muerte reclama su papel protagónico en la familia Parra 32. / Los años ochenta del pasado siglo con el surgir del narcotráfico 33. / El avance del narcotráfico debido a la debilidad de la autoridad 36. / La muerte de mis hermanos Pedro Antonio y Rodrigo Parra Arias 42. / CAPÍTULO II: -Origen de la violencia en Colombia del Siglo XX -43. / La violencia tomó la parte Andina de Colombia 47. / La dictadura de Rojas Pinilla y la violencia 52. / EL Golpe de Estado 54. / La decisión de adoptar la fuerza bruta como forma de gobierno 56. / La matanza de la Plaza de Toros La Santamaría 57. / La creación de una fuerza de espionaje contra los ciudadanos, el servicio de inteligencia “sic” 59. / La versión temprana del gran hermano de George Orwell en Colombia 61. / El terror como forma de vida 63. / Los Chulavitas 65. / Pájaros y Chulavitas, los dos brazos armados del monstruo de la violencia 67. / Doblegando la voluntad de la gente de bien mediante el terror 69. / Los Pájaros actuaban a mansalva contra los liberales 70. / Barbarie: cuando el ser humano se convierte en monstruo sanguinario 72. / Abandonan el teatro de sus matanzas en medio de vivas a los jefes políticos y disparos al aire 75. / Donde nacieron Los Pájaros 77. / Rojas Pinilla y su gran amigo El Cóndor 78.
CAPÍTULO III: -Anatolio Parra llega con su familia a Pereira 79. / Dándole vida al Rincón de la Melodía 80. / Anatolio Parra incursiona en el mundo del cinematógrafo 82. / Cuando Pereira albergaba una gran laguna en el centro 84. / El Día de la Madre 85. / Los borrachitos madrugadores 87. / Se avecina una visita de mal agüero 88. / Una visita inesperada y poco grata 89. / Amenazas de muerte envueltas en sofisticadas sonrisas 93. / Al final el triunfo de una vida llena de sacrificios y renuncias 95. / Nuestra vida en Pereira 97. / Mi familia 98. COLOMBIA SACUDIDA POR LA VIOLENCIA En el segundo y tercer párrafo del Prólogo, Los Parra –Historia de una familia, OPAR asevera: “Colombia ha sido desde sus orígenes un país sacudido por la violencia, sobreviviente afortunadamente con los actuales índices de progreso a pesar o quizás por el rigor del férreo crisol de sangre y fuego al que han sido sometidas sus generaciones desde los albores de la independencia de España. Las diferencias partidistas que surgieron desde inicios de la independencia de España nunca han desaparecido, patentizadas en las numerosas confrontaciones del siglo XIX, la guerra de los mil días y luego los eventos violentos de la década del 40 en el siglo pasado, propiamente con el asesinato del líder liberal, Jorge Eliécer Gaitán. Todos estos eventos violentos se evidencian en la década siguiente a raíz del acceso forzado al solio presidencial por el militar, Gustavo Rojas Pinilla, aupado por el partido conservador desde el poder y quien con deseo de perpetuarse en tan espuria posición motivó algo que parecía imposible, la unión de ambos partidos para motivar finalmente un levantamiento popular que destronó al tirano y pareció aplacar las ansias guerreristas en ambos mandos mediante un pacto de caballeros denominado Frente Nacional.” Y en el último párrafo de su prólogo, conceptúa: “Gran parte de la gente buena y valerosa que surgió a raíz de este ingreso de familias provenientes de los cuatro puntos cardinales fue la que sembró el germen del progreso y la altivez digna para convertirse en históricos capitanes agrarios y empresariales para que así la actual capital de Risaralda ostentara a mediados del pasado siglo el sitial de honor como quinta ciudad del país”. EL PUEBLO “ROJAS PINILLA” En la página 19, bajo el titular “El Dovio”, Otoniel Parra Arias, escribió: “El relato de mi nacimiento en una población casi prendida en una de las cumbres del Valle del Cauca lindante en esos tiempos (1946) con la selva del Chocó y sus indígenas más auténticos del cañón de Garrapatas que en los últimos años está plagado de guerrilleros y traficantes de alucinógenos, es quizás una excusa de mi subconsciente para referirme en términos periodísticos quizá, a una etapa de Colombia denominada como la violencia partidista entre liberales y conservadores, que se escenificó en Colombia durante todo el siglo XX y de la cual valga la verdad se ha escrito y hablado mucho en el transcurso de los años. La población a la que refiero es conocida como El Dovio, actualmente una de los más prósperos del Valle del Cauca, que en algún momento tuvo el nombre de Rojas Pinilla para homenajear en su momento a quien fuera presidente de Colombia y que terminó como dictador…” EL NARCOTRÁFICO EN PEREIRA Otoniel Parra Arias –OPAR-, en la página 33, bajo el titular “Los años ochenta del pasado siglo con el surgir del narcotráfico”, relata: “Era la Pereira de los años 80s, del pasado siglo, en tiempos del auge del narcotráfico que habían introducido Pablo Escobar y Los Rodríguez desde Medellín y Cali respectivamente y que causaría tantas desgracias. /Y lo repito, como Pereira no se podía quedar atrás, se había convertido en la ciudad preferida de los narcos de otras ciudades por la capacidad gerencial de muchas personas de valía en la sociedad que tenían negocios y nexos con El Estado, muy pulcros y siempre bien vistos y que por lo tanto no generaban sospecha alguna en ningún espacio social, con la característica eso sí, de que en lo más íntimo fungían como disciplinados contadores y administradores de las fabulosas fortunas que a sangre y fuego iban logrando estos delincuentes, por lo que dada la injerencia positiva en los medios empresariales y sociales poco a poco se convertían en prenda de garantía para este nuevo y letal concepto de desarrollo social y económico”. LA DICTADURA DE ROJAS PINILLA Y LA VIOLENCIA En la página 52, bajo este titular, el primer párrafo: “El grupo de facinerosos apodados “los pájaros”, como los bautizó el pueblo, entre otras definiciones por la versatilidad de movimiento en sus acciones delincuenciales, pues aparecían de improviso y luego “salían volando” con la misma celeridad camuflándose en el entorno local de barrios y corregimientos para continuar con sus negocios y actividades rutinarias como las de cualquier hijo de vecino, tuvieron su momento de gloria –sí así pudiera decirse- bajo la protección del presidente dictador, Gustavo Rojas Pinilla, bajo cuyo mandato 1953-1957, se entenebreció el que ya era complicado orden público en el país”. RECUERDOS OPAR cierra su libro con Recuerdos: “De nuestra ya extensa vida merced al poder de Dios, nos tomamos la licencia para retener algunos recuerdos gratos como mi permanencia durante diez años en Coldeportes Risaralda en los puestos de comando, mi paso por la Alcaldía de Pereira, donde creé la sección de personal del municipio a finales de los 60 y mi paso por la Gobernación de Risaralda con varios gobernadores, entre ellos el destacado médico Gilberto Castaño Robledo; mi permanencia durante 10 años en el inolvidable periódico LA TARDE que fundaran importantes dirigentes liberales entre ellos, César Gaviria Trujillo antes de ser presidente; mi estadía corta en EL DIARIO DEL OTÚN, de la familia Ramírez Múnera; y, mis inolvidables 10 años en la oficina de prensa de la Presidencia de la República de Colombia, así como mi permanente ejercicio periodístico en medios propios como HECHOS Y NOTICIAS de Pereira, VENDAMÁS en Bogotá y ALFANOTICIAS fundado hace 20 años en Madrid España.”. Mi amigo OPAR, me obsequió la frase del Padre Fundador de Estados Unidos, BENJAMÍN FRANKLIM: “La educación es la vacuna contra la violencia.”



