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DESDE MI ENCIERRO
Por: Gabriel Alberto Toro Peláez (Exprocurador Militar, columnista www.notieje.com
El propósito de destruir la institucionalidad colombiana está claro; lo predican los precursores del desastre, así lo divulgó públicamente GUSTAVO PETRO, cuando perdió las elecciones, afirmando que no dejaría gobernar a IVAN DUQUE
En efecto se aglutinaron, partidos opositores de tinte socialista, con líderes sindicales, aprovechando los graves efectos de la epidemia, con el apoyo de jóvenes incautos, delincuentes pagados, como agentes de destrucción que llaman “primera línea”, equipándolos con máscaras, gafas y escudos, como alardea GUSTAVO BOLIVAR en redes.
Participan como “comité de paro” sindicalistas, que “tirando la piedra y escondiendo la mano”, llaman “protesta pacífica” al vandalismo destructor, acompañado de aleves ataques a la autoridad desarmada, el bloqueo de calles, carreteras y caminos veredales.
Esos “líderes sociales” eluden su responsabilidad; pero exigen ser escuchados por el gobierno como condición para levantar el paro, los bloqueos y terminar la destrucción.
El Estado Colombiano, seriamente amenazado, parece no tener doliente, cuando socialistas de todos los pelambres y lugares se unen para desprestigiarlo, por los medios de comunicación y redes sociales, imputándole desmanes, muchas veces teatralizados o editados fílmicamente, sobre la inocua presencia de policía y la nada eficaz intervención de autoridades municipales; especialmente de origen izquierdista, como lo demostró ante Organismos Internacionales, la senadora MARÍA FERNANDA CABAL, en 180 casos.
Los violentos, cínicamente repiten: “nos están matando”. Destruyen, incendian, lesionan, hieren, matan y queman policías; editando fotos y filminas para montar pruebas falsas que publicitan repetidamente en el exterior, para comprometer al gobierno.
Pero la vicepresidente, viajó a los Estados Unidos a rectificar las tendenciosas informaciones de los izquierdistas, e invitó funcionarios de la COMISIÒN INTERNACIONAL DE DERECHOS HUMANOS para que comprobaran la realidad de los hechos y sus responsables; lástima que tales diplomáticos son probadamente comunistas y por ende se parcializarán en favor de los revoltosos, como frecuentemente lo han hecho en anteriores visitas, generando demandas internacionales contra Colombia, que nunca ha tenido la suficiente entereza de sus funcionarios en la defensa de su soberanía.
En tanto, los 63 embajadores y 105 Cónsules y la Misión Multilateral en Europa, que dicen representar a Colombia en el exterior, guardan silencio cómplice, con muy pocas excepciones, pues la gran mayoría permanecen allí habiendo sido nombrados por JUAN MANUEL SANTOS, quien propició el origen de la debacle que vive hoy Colombia
