

No existe pueblo que se respete en Colombia que o tenga en su casa para Banquetes y Salones praa billares.
E la sola Árera Metropolitana del Centro Occidente, se calcula que existan más de 320 lugres para este deporte.
Paños verdes y azulesTienen diversas dimensiones , lugares pequeños y grandes.
Otros pocos , son lugares de distinción.
Varian muchas cosas deasde las atenciones a la calidad de las mesas.
Muchos devoran y se disputan al surtido de cliente que recorre estos lugares.
Muchos apenas aprenden el juego.
Otros son mchos y reciben feroces nombres de animales que van desde perros a zorros.La pelicula en ests circustancias está montada.
La pasión del billar es una pasión adulta.
En Pereira acaban de abrir una academia que es excepcuional, trabajo tenologico de punta.
Desaparecieron los famosos chorizos donde su apuntan las carambolas y surgió la peligrosa clavija.
Apuntadores computarizados renuevan lo tradiciónal.
Mesas entre calores que oscilan entre 40 y 60millones.
Aquí también surge la elite de esta disciplina.
El golpe tradicional que cruza la geometriía de la mesa.
Afuera las miradas surcan el rodar de las bolas de billar.
Desafio para pulsos exquisitos .
Un disco suena .
Las carambolas surcan la noche aunque uchos prefieren madrugar para seguir un cálido romance con las carambolas de las que disfrutan los pensionados, profesionales, comerciantes que adirio disfrutan de este deporte sano que sirve de entretenimiento sano.
Niñas jóvenes calman los pedidos que vociIferan .
Otros que sufren la crisis , los salones de juego.
Hoy están confinados.



