SIN DEBATES, NO HyY 2 PARAISO 2.-

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Cuando el Odio Reemplaza a la Razón: El Resentimiento Social y la Crisis  del Debate Público – Notieje.com

Sin debates, no hay “paraíso».-

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CANDIDATOS

* Como nunca, democracia en picada

* El enredo logrado por Iván Cepeda 

No sin astucia, el candidato continuista Iván Cepeda ha logrado enredar los debates televisados. Hace poco, en uno de los adormecedores discursos escritos que da en las plazas públicas, esta vez en Fusagasugá, sostuvo, por fin, que estaba listo a controvertir de tú a tú con los demás aspirantes presidenciales. Pero de inmediato puso y sigue poniendo tantas trabas que prácticamente estos se han quedado en salmuera.

Con ello intentó recuperar la iniciativa política, dada la evidente situación defensiva en que permanece al respecto. Y si bien no logró conseguirla, al menos obtuvo volver el tema un barullo de tal magnitud, pegado a los incisos, que hoy lo que existe es un debate sobre los debates. Es decir, que en esa vía la campaña de Cepeda los ha neutralizado y ganado tiempo a fin de que no se produzcan.

De tal modo, la vieja maniobra del ‘sí, pero…’ parece haber triunfado en toda su línea artificiosa. Y como están las cosas, a nadie escapa que el propósito de pasar en blanco, al menos en la primera vuelta, parecería un hecho cumplido. O sea que la democracia se privará, por primera vez desde que los debates existen en nuestra nación, de tener a los principales candidatos en liza, cara a cara y de frente al país. Lo cual, en efecto, es una erosión más en la calidad del sistema democrático.

Y no es exageración decirlo. Ya de por sí el estudio evaluativo sobre la democracia mundial, que realiza en su unidad especial la prestigiosa revista The Economist entre 167 países, hizo hace un par de días alusión al magnicidio del senador y precandidato presidencial Miguel Uribe Turbay. Pero no solo por ello Colombia se desplomó trece puestos (#73) en 2025, sino también por su reciente inclinación autoritaria, por lo cual se afianzó como un “régimen híbrido”, muy lejos de las características que permiten inferir un sistema democrático pleno y sin siquiera llegar a los rubros fijados para una “democracia defectuosa”.  

El examen descrito obedece al promedio de varias categorías: procesos electorales; funcionamiento gubernamental; participación y cultura políticas; y libertades civiles.

Frente a esto, el análisis de la revista italo-británica comenzó por la violencia colombiana rampante y puso de presente los datos de la Misión de Observación Electoral (MOE), según los cuales solo en el año anterior se dieron intentos de homicidio contra 35 políticos y líderes de diversos niveles, 26 de los cuales perdieron la vida en diferentes lugares, incluyendo a Uribe Turbay en Bogotá.

De suyo, para los colombianos no es secreto que esa dinámica se ha mantenido en 2026 y prueba de ello son las amenazas de muerte que pululan, en especial contra los principales candidatos presidenciales de la oposición. Efectivamente, parte importante de la campaña se ha ido en este tipo de infaustas denuncias, inclusive advertidas desde el exterior, como lo ha hecho el propio Gobierno de Estados Unidos, que ayer insistió al respecto.

Así mismo, el profundo declive de Colombia en materia democrática se demuestra, según el registro documental, por la constante refriega del Ejecutivo con las demás instituciones. No en vano incluye, como caso reciente, la perniciosa pugna del ministro de Hacienda con el Banco de la República. Para no hablar de los permanentes pleitos gubernamentales con la Registraduría y otras ramas y órganos del poder público en aras de imponer el “pensamiento único”.

Ante esa degradación de la democracia nacional acaso parecería apenas anecdótico, dada la gravedad de los asuntos en mención, instar sobre la importancia de los debates entre candidatos. Son ellos, precisamente, los que permiten sopesar el temperamento y facultades de quienes aspiran a dirigir los destinos de millones de colombianos. En eso consiste una campaña presidencial. No basta con propuestas y programas que, por lo demás, sin las explicaciones y el contraste debido son fórmulas frías: iguales a un “ladrillo” exclusivo de expertos. Lo que interesa es el foco, la orientación, los ademanes, la claridad de pensamiento para enfrentar los problemas: la respuesta y réplicas en pocas palabras.

El único antídoto contra la perversa tendencia autoritaria en que se debate Colombia es más democracia. Puede que obviamente Cepeda no lo piense así, fruto de la propuesta continuista que encabeza.

Pero cualquiera sabe que sin debates presidenciales nunca habrá ni asomo de democracia. Ni mucho menos promesa ninguna del “paraíso” democrático que, sin embargo, intenta aducir. En aras, en cambio, del legado autoritario que verdaderamente encarna y así deja vislumbrar con dosis más fuertes hacia el futuro. Como el polluelo que en un abrir y cerrar de ojos ya está superando al gallo. Un picotazo más en la alicaída y agónica democracia colombiana.