

Por: Luis Alberto Figueroa, Comunicador Social Periodista. Tarjeta Profesional 0222 expedida por el Ministerio de Educación Nacional
En su primer partido disputado en el estadio Santiago de las Atalayas de Yopal, el Deportivo Pereira generó una ola de descontento entre sus seguidores tras no entonar el himno de la Perla del Otún, mientras sí se escuchó el himno del departamento de Casanare. Este hecho, ocurrido el pasado fin de semana, encendió la indignación de los hinchas matecañas, quienes ven en esta decisión un desprecio simbólico hacia su identidad y tradición. La administración encabezada por Álvaro López enfrenta ahora una crisis de legitimidad, con aficionados que aseguran ya no sentirse representados por el equipo que alguna vez defendieron con pasión.
Los seguidores del Deportivo Pereira han sido históricamente reconocidos por su lealtad, su sentido de pertenencia y su profundo respeto por los símbolos de la ciudad: los colores, la bandera y, sobre todo, el himno. Estos elementos no son meros adornos, sino parte del alma colectiva de una afición que ha soportado altibajos con dignidad. Sin embargo, bajo la actual gestión, muchos sienten que esos valores están siendo pisoteados. La ausencia del himno en un escenario oficial no fue un descuido, sino un símbolo de desconexión que profundiza el malestar.
Antecedentes recientes refuerzan esta percepción. En los últimos meses, los hinchas han denunciado una serie de decisiones que consideran ajenas a la esencia del club: cambios en el uniforme, ausencia de eventos comunitarios y una comunicación fría y distante por parte de la directiva. La paciencia se agotó. Hoy, muchos aficionados pereiranos aseguran que ni siquiera encienden la televisión para ver los partidos, cansados de lo que califican como “bofetadas institucionales” que van más allá del campo de juego.
La figura de Álvaro López se ha convertido en el foco de las críticas. Para muchos, su gestión no solo carece de empatía con la afición, sino que evidencia una falta de comprensión de lo que significa portar los colores del club. “Le quedó grande”, dicen algunos. No se trata solo de resultados deportivos, sino de identidad, respeto y memoria. El equipo no es solo un conjunto de jugadores, es un símbolo de una ciudad que hoy se siente abandonada por quienes deberían defenderla.
English versión
Pereira Fans in Crisis: “We No Longer Feel Represented by Our Team”
By: Luis Alberto Figueroa, Social Communicator Journalist. Professional Card 0222 issued by the Ministry of National Education
In its first match played at the Santiago de las Atalayas stadium in Yopal, Deportivo Pereira sparked widespread discontent among its fans after failing to play the anthem of the Perla del Otún, while the anthem of the Casanare department was performed. This incident, which occurred last weekend, ignited outrage among Matecaña supporters, who view this decision as a symbolic slight against their identity and tradition. The administration led by Álvaro López now faces a legitimacy crisis, as fans say they no longer feel represented by the team they once passionately defended.
Supporters of Deportivo Pereira have long been known for their loyalty, sense of belonging, and deep respect for the city’s symbols: its colors, flag, and especially its anthem. These are not mere decorations but part of the collective soul of a fanbase that has endured ups and downs with dignity. However, under current management, many feel these values are being trampled. The absence of the anthem at an official event was not an oversight, but a symbol of disconnection that deepens the unrest.
Recent precedents reinforce this perception. In recent months, fans have denounced a series of decisions they consider alien to the club’s essence: uniform changes, lack of community events, and cold, distant communication from the board. Patience has run out. Today, many Pereira fans say they no longer even turn on the TV to watch matches, tired of what they call “institutional slaps” that go far beyond the pitch.
The figure of Álvaro López has become the focus of criticism. For many, his management lacks empathy with the fanbase and reveals a failure to understand what it means to wear the club’s colors. “It was too big for him,” some say. It’s not just about sports results—it’s about identity, respect, and memory. The team is not just a group of players; it’s a symbol of a city that now feels abandoned by those who should defend it.

