A Juan Camilo Grisales Marín, de 22 años, la vida le dio una dura lección: fue condenado a dos años de prisión luego de agredir físicamente a su propia madre porque, según él, hacía “mucho ruido” en la cocina mientras preparaba el desayuno.
El hecho ocurrió el 20 de agosto de 2025, hacia las 9:15 de la mañana, en el barrio Nuevo del corregimiento de Caimalito, en Pereira. Ese día, el joven comenzó a molestarse por el ruido de los utensilios y, cegado por la ira, empezó a insultar a su madre con palabras ofensivas, entre ellas “perra sapa”. Luego pasó a la agresión física: la tomó de los brazos, la empujó contra una pared y la golpeó varias veces.
Los gritos de la mujer alertaron a los vecinos, quienes llamaron de inmediato a la Policía Nacional. Al llegar, los uniformados encontraron al agresor reteniendo a su madre contra la pared, por lo que intervinieron rápidamente para liberarla y capturarlo.
El caso fue asumido por la Fiscalía 33 URI de Pereira, que le imputó el delito de violencia intrafamiliar, y el Juzgado 14 Penal Municipal con Función de Control de Garantías ordenó su reclusión en un centro carcelario mientras avanzaba la investigación.
Semanas después, Juan Camilo reflexionó sobre lo ocurrido y decidió aceptar su responsabilidad. A través de un preacuerdo con la Fiscalía 23 Local CAVIF, reconoció su culpa y accedió a una rebaja del 50 % de la pena.
El Juzgado Décimo Penal Municipal con Funciones de Conocimiento de Pereira validó el acuerdo y emitió la sentencia condenatoria de 24 meses de prisión, que deberá cumplir en un establecimiento carcelario designado por el Inpec.