El presidente de Bolivia, Luis Arce, fue expulsado del partido oficialista Movimiento al Socialismo (MAS) el 6 de noviembre, a solo días de entregar el poder al mandatario electo Rodrigo Paz Pereira. La dirigencia del MAS lo acusa de haber desviado fondos partidarios y de haber traicionado al movimiento durante el proceso electoral, lo que marca una ruptura definitiva con la organización que lo llevó al poder en 2020.
La decisión fue anunciada en conferencia de prensa por Grover García, presidente del MAS, quien aseguró que Arce nunca rindió cuentas sobre los aportes económicos que debía entregar al partido. Además, se le señala por haber debilitado la campaña del binomio oficialista en las elecciones generales del 17 de agosto, lo que contribuyó a la derrota del MAS frente al Partido Demócrata Cristiano.
Este conflicto interno refleja la profunda división entre Arce y el expresidente Evo Morales, fundador del MAS, con quien mantuvo una pugna política durante los últimos años. Morales había criticado abiertamente la gestión de Arce, acusándolo de alejarse de los principios del movimiento y de promover una agenda personalista. La expulsión confirma el colapso del bloque político que gobernó Bolivia por casi dos décadas.
La salida de Arce del MAS se produce en medio de una crisis económica y una pérdida de popularidad que afectó tanto al gobierno como al partido. Analistas señalan que esta fractura podría reconfigurar el panorama político boliviano, abriendo espacio para nuevas alianzas y liderazgos en la izquierda.
Con la toma de posesión de Rodrigo Paz Pereira prevista para el 10 de noviembre, Bolivia inicia una nueva etapa política marcada por la transición y la incertidumbre. La expulsión de Arce del MAS no solo cierra un ciclo, sino que plantea interrogantes sobre el futuro del movimiento y del propio expresidente.
English version
Luis Arce expelled from MAS days before leaving Bolivia’s presidency
Bolivian President Luis Arce was expelled from the ruling Movement for Socialism (MAS) party on November 6, just days before handing over power to newly elected president Rodrigo Paz Pereira. MAS leadership accused Arce of diverting party funds and betraying the movement during the electoral process, marking a definitive break with the organization that brought him to power in 2020.
The announcement was made by MAS president Grover García, who stated that Arce failed to account for financial contributions owed to the party. He was also blamed for undermining the campaign of MAS candidates in the August 17 general elections, which led to the party’s defeat by the Christian Democratic Party.
This internal conflict highlights the deep rift between Arce and former president Evo Morales, founder of MAS, with whom Arce had clashed politically in recent years. Morales had openly criticized Arce’s leadership, accusing him of straying from the movement’s principles and pursuing a personal agenda. The expulsion confirms the collapse of the political bloc that ruled Bolivia for nearly two decades.
Arce’s departure from MAS comes amid an economic crisis and declining popularity that affected both his administration and the party. Analysts suggest this fracture could reshape Bolivia’s political landscape, creating opportunities for new alliances and leadership within the left.
With Rodrigo Paz Pereira set to take office on November 10, Bolivia enters a new political chapter marked by transition and uncertainty. Arce’s expulsion not only ends an era but raises questions about the future of MAS and the former president himself.