La dignidad de María Corina Machado, Premio Nobel de la Paz

11 de octubre de 2025


Según el testamento de Alfred Nobel, el Premio Nobel debe concederse a quien “durante el año precedente, haya conferido el mayor beneficio a la humanidad”. Nótese la palabra “precedente”: aquellos de nosotros que pensamos que Donald Trump merece el Premio Nobel de la Paz por su contribución al fin (o al menos a la suspensión) de la guerra en Gaza tendremos que esperar hasta que se anuncien los premios del año próximo.
No deberíamos contener la respiración.
Mientras tanto, el Comité Noruego del Nobel eligió bien al conceder el viernes el Premio Nobel de la Paz de este año a María Corina Machado, lideresa de la oposición venezolana de 58 años que ahora se esconde del régimen de Nicolás Maduro. Al hacerlo, el comité también imputó a ese régimen y a su historial de 26 años de ruina, ejecutado en nombre del socialismo “bolivariano” con el apoyo crédulo de muchos progresistas occidentales.
Machado hizo méritos para ganarse el Nobel el año pasado cuando, tras ser impedida por el gobierno para postularse a las elecciones presidenciales, apoyó a Edmundo González, un candidato no partidista, contribuyendo así a consolidar un bando opositor que estaba dividido. González ganó la votación por más de dos a uno, según encuestas independientes, solo para ver cómo Maduro ignoraba el resultado y se instalaba para otro mandato de seis años, encarcelando a casi 2000 disidentes políticos.



