El presidente colombiano Gustavo Petro generó controversia internacional al declarar el 3 de octubre que el Ejército de Colombia está dispuesto a acompañar al de Estados Unidos si este interviene para detener lo que calificó como genocidio en Palestina. La afirmación, publicada en su cuenta oficial, contrasta con su postura de la semana anterior, cuando en una manifestación en Nueva York pidió a los soldados estadounidenses desobedecer las órdenes del presidente Donald Trump.
Este giro político ocurre en medio de crecientes tensiones por la ofensiva israelí en Gaza y las negociaciones para liberar rehenes. Petro, quien ha sido crítico de las acciones militares en la región, ahora respalda una eventual intervención liderada por Trump, siempre que tenga como objetivo frenar la violencia contra civiles palestinos. La declaración ha reavivado el debate sobre el papel de Colombia en conflictos internacionales y la coherencia del discurso presidencial.
El cambio de tono también coincide con la decisión del Departamento de Estado de EE. UU. de revocar la visa de Petro, medida que se tomó tras sus llamados a la desobediencia militar. A pesar de ello, el mandatario colombiano reafirmó su disposición a colaborar con Washington si se trata de una misión humanitaria. Este gesto ha sido interpretado por algunos analistas como una estrategia para reposicionar su liderazgo en el escenario global.
Mientras tanto, el plan de paz propuesto por Trump gana terreno tras una declaración de Hamás que sugiere disposición al diálogo. Trump instó a Israel a cesar los bombardeos para facilitar la liberación de rehenes, lo que ha sido visto como un intento de distensión en medio de una crisis prolongada. Petro, por su parte, recomendó iniciar el proceso de paz con el ingreso de alimentos y medicinas a Gaza, subrayando que “la paz no es rendición, es diálogo entre iguales”.
Este episodio marca un punto de inflexión en la relación entre Colombia y Estados Unidos, y plantea interrogantes sobre el papel de los líderes latinoamericanos en conflictos ajenos. La postura de Petro, ahora alineada con una posible acción militar estadounidense, podría tener repercusiones diplomáticas y políticas en la región.
English version
Petro shocks by backing U.S. military action in Gaza
Colombian President Gustavo Petro sparked international controversy on October 3 by announcing that Colombia’s army is ready to support the U.S. military if it intervenes to stop what he called genocide in Palestine. The statement, posted on his official account, contrasts sharply with his remarks just a week earlier, when he urged U.S. soldiers to disobey orders from President Donald Trump during a pro-Palestinian rally in New York.
This political shift comes amid growing tensions over Israel’s offensive in Gaza and ongoing hostage negotiations. Petro, previously critical of military actions in the region, now supports a U.S.-led intervention—provided its goal is to protect Palestinian civilians. His statement reignited debate over Colombia’s role in foreign conflicts and the consistency of presidential messaging.
The change in tone also follows the U.S. State Department’s decision to revoke Petro’s visa, citing his call for military disobedience. Despite the setback, Petro reaffirmed his willingness to cooperate with Washington if the mission is humanitarian. Some analysts interpret this move as a strategic effort to reposition his leadership on the global stage.
Meanwhile, Trump’s peace plan is gaining traction after a statement from Hamas suggested openness to negotiations. Trump urged Israel to halt bombings to enable safe hostage release, signaling a potential shift toward de-escalation. Petro advised beginning the peace process by allowing food and medicine into Gaza, emphasizing that “peace is not surrender, it is dialogue between equals.”
This episode marks a turning point in Colombia-U.S. relations and raises questions about Latin American leaders’ involvement in foreign crises. Petro’s alignment with potential U.S. military action could have significant diplomatic and political consequences across the region.




