Semana Santa y tiempos de sanación

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/ AFP
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Viernes, 11 de Abril de 2025
El inicio de la Semana Santa, la celebración central de la Iglesia católica, llega con la buena noticia de la lenta pero sostenida recuperación del papa Francisco, quien sigue convaleciente de la grave patología respiratoria que lo afectó en los últimos dos meses. Aun así, a sus 88 años y pese a su todavía delicado estado de salud, el pontífice poco a poco retoma sus labores e incluso en los últimos días ha dado más de una sorpresa con breves comparecencias en instancias del Vaticano, generando inmenso júbilo en los miles de feligreses presentes en Roma.
La Semana Mayor del catolicismo comienza en medio de un convulso escenario mundial en materia política, económica, social, humanitaria y bélica en distintas latitudes. De allí la gran expectativa que existe por los mensajes centrales de las liturgias y demás actos centrales con que el papa conmemorará la pasión, muerte y resurrección de Cristo. Es seguro que, como es su costumbre, combinará reflexiones espirituales y doctrinales con llamados a la solidaridad con los que más sufren, también a que paren los conflictos y que prime la humanidad por encima del materialismo y las urgencias terrenales.
Ya a comienzos de marzo el papa Francisco había invitado a vivir esta Cuaresma, especialmente en el marco del Jubileo, como un tiempo de sanación.
El máximo jerarca de la Iglesia también ha puesto especial énfasis en enviar mensajes de apoyo a quienes, como él, en estos momentos atraviesan problemas de salud: “la enfermedad es una escuela de amor, Dios no nos deja solos”. También ha llamado a que “no releguemos a los que son frágiles, alejándolos de nuestra vida».
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De otro lado, el cardenal colombiano, monseñor Luis José Rueda, en entrevista que señaló que el mensaje central en esta Semana Santa va en la dirección de que “el sufrimiento y las heridas de la humanidad de todos los tiempos encuentran el camino de la esperanza y el más profundo sentido en la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesucristo, el hijo de Dios. Porque tanto amó Dios al mundo, que envió a su Hijo para que quienes creemos en Él encontremos el rostro misericordioso de Dios Padre, que nos acoge cuando regresamos a casa heridos por nuestros pecados”.
Asimismo, la Conferencia Episcopal, de cara a la celebración del Domingo de Ramos y el inicio de la celebración de la Semana Mayor, envió una carta a todos los sacerdotes del país en la que los invitó a intensificar su disponibilidad para el sacramento de la confesión, con el fin de que los fieles experimenten «la gracia y el poder de la misericordia divina» en estos días santos y para que, en el contexto del “Jubileo de la Esperanza” tengan la oportunidad de ganar la indulgencia plenaria, un «don inmenso para su vida espiritual».


