Rusia condena captura de Maduro y advierte sobre consecuencias globales.

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Rusia advierte a Estados Unidos contra agresión a Venezuela.

El 3 de enero de 2026, tras la captura de Nicolás Maduro en Caracas durante una operación militar liderada por Estados Unidos, el gobierno de Rusia emitió un comunicado en el que calificó el hecho como una “violación grave del derecho internacional”. Moscú advirtió que la acción podría desestabilizar no solo a Venezuela, sino también a la región latinoamericana y al sistema global de seguridad.

El mensaje del Kremlin subrayó que la intervención militar estadounidense representa un precedente peligroso, al abrir la puerta a futuras acciones unilaterales contra gobiernos considerados adversarios. Rusia, aliado estratégico de Venezuela en materia energética y militar, reafirmó su rechazo a lo que denominó una política de “imperialismo” y pidió a la comunidad internacional actuar para frenar la escalada.

La reacción rusa se suma a la de otros países como China e Irán, que también condenaron la ofensiva. En contraste, naciones de Europa occidental como Francia y Alemania respaldaron la operación, argumentando que podría facilitar una transición democrática en Venezuela. Esta división refleja la creciente polarización en torno al futuro del país sudamericano.

En América Latina, las posturas fueron igualmente dispares. Gobiernos como los de Colombia y Chile celebraron la captura de Maduro como un paso hacia la libertad del pueblo venezolano, mientras que Cuba y Nicaragua denunciaron la acción como un ataque a la soberanía regional. La OEA y la ONU convocaron reuniones de emergencia para evaluar las consecuencias y evitar un agravamiento de la crisis humanitaria.

El pronunciamiento de Rusia confirma que la caída de Maduro no es solo un asunto interno de Venezuela, sino un evento con repercusiones internacionales. La confrontación entre potencias y la redefinición de alianzas en América Latina podrían marcar el inicio de una nueva etapa en la geopolítica mundial, con la crisis venezolana en el centro del debate.

English version

Russia condemns Maduro’s capture and warns of global consequences.

On January 3, 2026, following the capture of Nicolás Maduro in Caracas during a U.S.-led military operation, the government of Russia issued a statement calling the event a “serious violation of international law.” Moscow warned that the action could destabilize not only Venezuela but also Latin America and the global security system.

The Kremlin emphasized that the U.S. military intervention sets a dangerous precedent, opening the door to future unilateral actions against governments deemed adversaries. Russia, a strategic ally of Venezuela in energy and military cooperation, reaffirmed its rejection of what it described as “imperialism” and urged the international community to act to stop the escalation.

Russia’s reaction was echoed by China and Iran, which also condemned the offensive. In contrast, Western European nations such as France and Germany supported the operation, arguing it could facilitate a democratic transition in Venezuela. This division highlights the growing polarization surrounding the country’s future.

In Latin America, positions were equally divided. Governments like Colombia and Chile welcomed Maduro’s capture as a step toward freedom for Venezuelans, while Cuba and Nicaragua denounced the action as an attack on regional sovereignty. The OAS and the UN convened emergency meetings to assess the consequences and prevent a worsening humanitarian crisis.

Russia’s statement confirms that Maduro’s downfall is not merely a domestic issue for Venezuela but an event with international repercussions. The confrontation among global powers and the reshaping of alliances in Latin America may signal the beginning of a new stage in world geopolitics, with the Venezuelan crisis at its core.