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NUEVAS REALIDADES OBLIGAN A PROCESO GRADUAL
SEGURIDAD, MIGRACIÓN Y SALUD, LAS PRIORIDADES
POR : LUIS ALBERTO FIGUEROA
T.P. 0222 DEL MEN COLOMBIA
Tras varios años de cierre, inicialmente total y, con el pasar del tiempo, parcial, Colombia y Venezuela dieron uno de los pasos más importantes que lo procesos de los gobiernos de Gustavo Francisco Petro Urrego y Nicolás Maduro arrancaron hace varias semanas para le restablecimiento de las relaciones políticas, diplomáticas, económicas e institucionales, la reapertura fronteriza plena.
Ahora bien la reapertura fronteriza y comercial implica retos para los dos países en varios aspectos claves una cosa es la decisión típicamente política de la nueva administración de izquierda en Colombia sobre reanudar r elaciones con el régimen chavista, considerado declarado por el anterior gobierno nacional y gran parte del globo, como una dictadura, incluso reconociendo al igual que medio centenar de naciones a Juan Guaidó como el legítimo presidente del vecino país.
Pero los demás ámbitos, restablecer la interación bilateral no es asunto automático ni apenas procedimental.
De haí, entonces, que deba actarse de manera gradual en cada frente, entendiendo que después de tanto tiempo de suspensión o incluso parálisis del relacionamiento formal y legal hay nuevas realidades y compligidades que requieren acuerdos puntuales.
Cualquier afán o improvisación podría dar al tr aste con un mecanismo que tiene a millones de colombianos y venezolanos, sobre todo de la zona fronteriza, expectantes después de muchos años de interrupción de la dinámica normal de la región.
Un asunto aún más delicado es el elativo a la coordinación de la seguridad fronteriza, sin duda el problema de orden público más grave para el país en la última década, sobre todo por la convivencia del gobierno Maduro con la cúpula y parte del pie de fuerza del Eln y grupos residuales de las Farc.
Como se dijo más allá de las diferencias geopolíticas, el innegable régimen dictatorial del vecino país y las preocupaciones de la seguridad, comercio y salud, la reapertura fronteriza entre dos naciones hermanas y con regiones limítrofes tan dinámicas en materia poblacional, es una buena noticia que requiere gradualidad y máxima cautela.


