RETOS DE CALIDAD EN TIEMPOS DE PANDEMIA.

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ORGANIZACIONES SOCIALES Y DE DERECHOS HUMANOS PIDEN FRENAR LA MILITARIZACION

Por Dora Cristina Buitrago

Docente de la Especialización en Auditoría en Salud Areandina Pereira

En Colombia, el 27 de febrero se repatriaron 14 ciudadanos colombianos sanos residentes en Wuhan que, junto con la tripulación y el personal de salud acompañante estuvo en cuarentena durante 14 días, con pruebas de laboratorio negativas para SARS-Cov-2 durante su estancia. El 6 de marzo, el Ministerio de Salud y Protección Social emitió el primer comunicado de caso confirmado de COVID-19 en el país en una paciente de 19 años de nacionalidad colombiana con antecedente de viaje internacional procedente de Milán, Italia. El 12 de marzo del 2020 se declara la emergencia sanitaria en Colombia dando inicio a una carrera contra el tiempo con el fin de establecer todas las medidas necesarias para prevenir, contener y mitigar el virus SARS-Cov-2 que ya estaba en Colombia y planteaba un gran reto para el sistema de salud, no solamente por los inminentes riesgos desde el ámbito clínico, sino por tener que asumir la prestación de servicios de una inmensa población con una capacidad limitada; la auditoría se convertiría en pieza fundamental para garantizar oportunidad, acceso, continuidad, pertinencia y seguridad para la prestación de servicios en medio de un panorama que no parecía alentador.

A tiempo relámpago, el Ministerio de Salud de Protección Social, asumiendo la nueva realidad en materia sanitaria, construyó planes de contingencia estableciendo las directrices nacionales para implementar acciones durante las fases de preparación, contención y mitigación de la epidemia. Así mismo, secretarías departamentales y municipales, administradores de planes de Beneficio (EAPB) e instituciones prestadoras de salud (IPS), engranando rutas de atención para pacientes COVID y no COVID, expansión de servicios hospitalarios, protocolos de bioseguridad, rutas para manejo de ambulancias, toma de muestras (laboratorios), rutas para traslado de cadáveres y en la

medida que aparecían protocolos, normas y resoluciones, los equipos auditores prepararían listas de chequeo, planes de acción, indicadores de medición y mecanismos de control que ofrecieran seguimiento a los actores del SGSSS con el objetivo de validar que cumplieran con los lineamientos y protocolos expedidos por el gobierno para la prevención y manejo de COVID-19 y así garantizar la atención de salud a toda la población.

¿Garantía de atención con calidad como lo consagra el decreto 780 de 2016 en un momento tan crítico y con las grandes falencias con las que cuenta aún el sistema de salud en Colombia? Parecía una misión imposible.

Una tempestad inicial en la prestación de servicios, líneas de call center colapsadas, demora en toma de pruebas, así como en la entrega de resultados, difícil identificación de contactos estrechos de pacientes COVID, contratación de los mismos prestadores para las EAPB lo que hacía imposible cumplir con los tiempos de respuesta ¿y qué diremos con respecto a todos los usuarios no COVID que fueron quedando represados? Pacientes oncológicos, renales, patologías crónicas y de alto costo, cirugías programadas, ginecobstetricia, procesos como entrega de medicamentos y otras tantas limitaciones por el cierre de la prestación de servicios presenciales, situación que llevó a implementar otras estrategias como solicitud de citas, consultas, autorizaciones ante una gran población adulto mayor con desconocimiento total y/o escepticismo al uso de estos mecanismos.

El 17 de junio de 2020, después de realizar una encuesta virtual respondida por 158 países a nivel global y 28 estados miembros de la Organización Panamericana de la Salud y la Organización Mundial de la salud advirtieron que la interrupción de servicios de salud de rutina constituía una amenaza de la salud para las personas con enfermedades crónicas, un escenario que estableció un nuevo desafío para el sistema y una apuesta a la generación de mecanismos que construidos entre entes de control, aseguradores y prestadores, garantizaran la prestación del servicio.

Hoy, después del cataclismo vivido, se puede concluir que se asumió con entereza y demostración de esfuerzo colectivo el “reto de la atención en salud” pero que de garantía de calidad en nuestro país estamos aún distantes. Son grandes los desafíos que se tienen para prestar una atención que revele indicadores de gestión que denoten excelencia en la prestación de los servicios. Sin embargo, queda demostrada la necesidad de contar con profesionales auditores capaces de obrar con ética en momentos tan coyunturales, que intervengan en el control de la destinación de recursos, la ejecución de planes de atención y la prestación de servicios humanizados, que dignifiquen al ser humano.