VACUNA PARA CURAR EL EGOISMO, EL VICTIMISMO Y EL PESIMISMO
Por: Rubén Darío Franco Narváez
“El ego es como un virus informático que ataca al centro del sistema operativo.” – Marianne Williamson (escritora estadounidense).
Increíble, pero cierto. Un virus de 01 micras, en pocos días, cambió totalmente la vida humana en el planeta tierra; obligándonos a una autovaloración y aceptar que somos pasajeros a la deriva.
En el día de Pentecostés, cerrando mayo 2020, el Papa Francisco –en su homilía, transmitida para el mundo- profundizó sobre los tres enemigos del don de la vida: el narcisismo, el victimismo y el pesimismo; y… divulgó la vacuna para eliminarlos.
Con percepción propia, me atrevo a calcular que, de los setecientos mil habitantes de mi querida Pereira, el: 10% son Narcisista (70.000); 30% Victimistas (210.000); y, 40% Pesimistas (280.000). Solamente (140.000), el 20% de habitantes de “La Perla del Otún”, están libres de los tres enemigos del don de la vida.
Sin referir susceptibilidades, me permito invitar a los 700 mil habitantes pereiranos (aquí no hay forasteros), para que se identifiquen con el grupo al que pertenecen. Según el Papa Francisco, son cuatro:
1-Los NARCISISTAS que se idolatran a sí mismo y buscan su propio beneficio. En esta pandemia mundial, se preocupan únicamente por sus propias necesidades.
2- Los VICTIMISTAS que siempre se quejan de los demás, que piensan que no hay nadie que los entienda y sientan lo que viven.
3- Los PESIMISTAS que arremeten contra el mundo entero, ven todo de color negro e insisten que nada volverá a ser como antes.
4-Los Poseedores del DON DE LA VIDA, los que cultivan la esperanza y valoran su existencia.
Atención… esta es la vacuna eficaz: el Espíritu Santo, don de Dios que nos cura del narcisismo, del victimismo y del pesimismo.
A los 4 grupos pereiranos, los invito a repasar apreciaciones espirituales, frutos de profundas meditaciones: “El coronavirus no es malo. Es muy bueno, ya que de él están aprendiendo muchísimas personas. Se está elevando el nivel de conciencia del planeta, al vernos en la necesidad de desarrollar grandes herramientas de amor como son la aceptación, la valoración y la adaptación. La paciencia, la tolerancia, y el respeto”.



