MURIÓ UN ILUSTRE CONSERVADOR
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SE NOS FUE UN ILUSTRE PEREIRANO AZUL
“Lo único que nos separa de la muerte es el tiempo”. -Ernest Miller Hemingway, periodista estadounidense.
Se fue en silencio, como los grandes; mesurado, defensor de la vida, servicial y de corazón azul. A sus 52 años de edad, en la UCI de la Clínica los Rosales, Andrés Echeverri Arango, a las tres de la madrugada del sábado 3 de octubre 2020, se despidió de la vida terrena para viajar al infinito.
Su cuerpo fue cremado en la Funeraria Inversiones Planes de La Paz situada en la Romelia Dosquebradas.
Virtualmente sus exequias serán realizadas, a las cuatro de la tarde del lunes 5 de octubre 2020, en la Iglesia Nuestra Señora de Valvanera –ubicada en la calle 14 No.6-35 de Pereira-.
Levantado en un hogar admirable, conformado por el líder político Óscar Echeverri Botero y la dama Amparo Arango Garcés, hizo parte del manojo de cinco hermanos educados con buenas normas cívicas, la práctica conservadora, el amor a Dios y a los semejantes.
Fue el menor de la familia: Pilar, Diego, Camel, María Victoria y Andrés.
La sangre azul fue heredada de sus abuelos paternos Rosendo Echeverry y Lucrecia Botero Rosendo; y, de sus abuelos maternos Roberto Arango Botero y Leonarda Garcés.
Su padre Óscar Echeverri Botero, fue considerado entre los mejores oradores políticos de Colombia y fue secretario de Mariano Ospina Pérez.
Andrés Echeverri Arango, como fruto de unión con María Teresa Vélez, deja un hijo de 16 años de edad a quien amó plenamente.
Las eficaces huellas, de su servicio a la comunidad, están registradas como: Gerente de la Lotería Risaralda, Delegado para Medidas Especiales en la Superintendencia Nacional de Salud, Gerente de Telecafé y Secretario de Gobierno de Risaralda.
Fue un militante firme del Partido Conservador, con la bandera azul flameándola al lado del excongresista Luis Carlos Ramírez Múnera. Estudioso, inteligente, mesurado y excelente ciudadano.
Al inicio de esta nota, cito una frase del escritor Hemingway porque en un diálogo triple, sostenido recientemente en Ciudad Victoria, saboreando un café, en compañía de nuestro común amigo Fernando Sierra, nos comentó su identificación con la breve obra “El Viejo y el mar”, al enfrentarse en soledad a muchos aspectos de su vida.
En este caso, él como personaje central (Santiago) y su hijo Pedro (como Manolín) al que consideró como la razón de su existencia.Zona de los archivos adjuntos.






